Con tus manos de sonrisa
construyes la cornisa de la que ya no resbalo,
manojos de razón.
Te miro plena y te sucedo
en un trozo de papel que te antecede
diluye la mirada dispuesta de sol melodramático.
Estoy pendiente de lo queda del ahumado día
con su aromático estanque
manando de tu ropa.
Me exilio, inconclusa y ferviente
en un barrio de tu espalda, poderoso refugio.
Ha llegado al fin en tus alas,
la calma.
construyes la cornisa de la que ya no resbalo,
manojos de razón.
Te miro plena y te sucedo
en un trozo de papel que te antecede
diluye la mirada dispuesta de sol melodramático.
Estoy pendiente de lo queda del ahumado día
con su aromático estanque
manando de tu ropa.
Me exilio, inconclusa y ferviente
en un barrio de tu espalda, poderoso refugio.
Ha llegado al fin en tus alas,
la calma.