gatoazul
Liquido hipsters por placer
A y B regresaron tarde y cansados al hotel. Sus gargantas aún exhalaban tenues fragancias a Ribera y Penedés de la última taberna de aquella noche.
-¿Qué quieres cenar?, ¿pedimos algo al servicio de habitaciones? propuso A esbozando una sonrisa que encendía su rostro.
- Yo no sé tú, pero yo cenaría... -contestó B, extendiendo el brazo y apuntando con su indice la boca de ella-
Apenas tuvo tiempo de reaccionar.
Antes de poder desprenderse de su zapato izquierdo, ella se sentó sobre sus rodillas y, humedeciéndose los labios, le espetó:
-Demuéstrame lo que sabes hacer, fanfarrón.
Aquella noche, el registro de pedidos del restaurante no reflejó ningún aviso para la 419.
-¿Qué quieres cenar?, ¿pedimos algo al servicio de habitaciones? propuso A esbozando una sonrisa que encendía su rostro.
- Yo no sé tú, pero yo cenaría... -contestó B, extendiendo el brazo y apuntando con su indice la boca de ella-
Apenas tuvo tiempo de reaccionar.
Antes de poder desprenderse de su zapato izquierdo, ella se sentó sobre sus rodillas y, humedeciéndose los labios, le espetó:
-Demuéstrame lo que sabes hacer, fanfarrón.
Aquella noche, el registro de pedidos del restaurante no reflejó ningún aviso para la 419.
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