cadira
Poeta recién llegado
Cazan los hambrientos
a los que descansan,
me entra hambre
de matanza,
la historia se derrama
como tinta y
con miles de muertos,
que no valen nada,
y veinte mil lanzas.
Empieza la sangría,
todo es vísceras y oro,
“de qué sirvió la paz?”
se preguntan las mujeres,
“nadie se acuerda”,
yo río con descaro mientras
huyen los que cojean,
gobierna el que escribe
la historia,
dicta el ogro.
a los que descansan,
me entra hambre
de matanza,
la historia se derrama
como tinta y
con miles de muertos,
que no valen nada,
y veinte mil lanzas.
Empieza la sangría,
todo es vísceras y oro,
“de qué sirvió la paz?”
se preguntan las mujeres,
“nadie se acuerda”,
yo río con descaro mientras
huyen los que cojean,
gobierna el que escribe
la historia,
dicta el ogro.