Marco Rosmarine
Poeta recién llegado
Un suelo limado de pisadas que se van siempre,
por eso pulen, podrían matarte sólo
con agacharte a atarles las cordoneras,
al arrodillarte, fea costumbre,
para exigirles que se queden de una vez
con un “vale, pero sólo por esta noche”,
“quiero descalzarte, enseñarte
el suave dolor que provoca la hierba,
el calor que el sol
ha tatuado en la afilada piedra
por la que caminamos
los malos equilibristas
de corazón, de pies sangrados”,
porque no es lo mismo sufrir solo
que vernos sufriendo
y son tus pies lo que necesito,
desgastar esa piedra que hace que
sangre por mantener el equilibrio,
para asegurarme el paso
y llevar a tu corazón
allí donde duele la hierba,
el lugar en el que duermen felices los faquires.
por eso pulen, podrían matarte sólo
con agacharte a atarles las cordoneras,
al arrodillarte, fea costumbre,
para exigirles que se queden de una vez
con un “vale, pero sólo por esta noche”,
“quiero descalzarte, enseñarte
el suave dolor que provoca la hierba,
el calor que el sol
ha tatuado en la afilada piedra
por la que caminamos
los malos equilibristas
de corazón, de pies sangrados”,
porque no es lo mismo sufrir solo
que vernos sufriendo
y son tus pies lo que necesito,
desgastar esa piedra que hace que
sangre por mantener el equilibrio,
para asegurarme el paso
y llevar a tu corazón
allí donde duele la hierba,
el lugar en el que duermen felices los faquires.
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