jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
al vez hayas sido tú el amor de mi vida
y al perderte lo he perdido todo y por lo tanto
no tendré ya más ni una jodida oportunidad de ser feliz
ni remotamente
tal vez debí luchar un poco más
cuando el tiempo de hacerlo aún no expiraba
y buscar así que cambiaras de opinión
-que te pensaras mejor si dejar o no caer el hacha
que al final dejó mi corazón hecho cagada-
haber intentado que te retractaras
o alargaras mi plazo y me dieras una esperanza;
tal vez no me empeñé en quedarme a tu lado
con la determinación o la terquedad suficiente
para doblegar tu voluntad de sacarme de tu vida;
no te lloré ni me arrastré a tus pies cuando a lo mejor
eso era lo que tú habrías querido verme hacer
-y una vez habiéndolo visto, consentido en perdonarme-
no sé, tal vez en realidad nunca merecí tener
a mi lado una mujer como tú
y es por ello justo que hoy esté sin ti
y tenga que vivir esta vida estúpida que vivo
sin un mínimo pretexto en el mundo para vivirla;
y tal vez vaya siendo ya también la hora -¿por qué no?-
de mandar de una vez a la mierda
todo este pendejismo de estar dándole vueltas y vueltas
a una cuestión que ya no tiene arreglo
arrancar esta hoja y tirarla al basurero
y empezar a llenar la siguiente página del libro de mi vida
hablando de cualquier otra maldita cosa que no seas
tú, aurora, siempre tú
y al perderte lo he perdido todo y por lo tanto
no tendré ya más ni una jodida oportunidad de ser feliz
ni remotamente
tal vez debí luchar un poco más
cuando el tiempo de hacerlo aún no expiraba
y buscar así que cambiaras de opinión
-que te pensaras mejor si dejar o no caer el hacha
que al final dejó mi corazón hecho cagada-
haber intentado que te retractaras
o alargaras mi plazo y me dieras una esperanza;
tal vez no me empeñé en quedarme a tu lado
con la determinación o la terquedad suficiente
para doblegar tu voluntad de sacarme de tu vida;
no te lloré ni me arrastré a tus pies cuando a lo mejor
eso era lo que tú habrías querido verme hacer
-y una vez habiéndolo visto, consentido en perdonarme-
no sé, tal vez en realidad nunca merecí tener
a mi lado una mujer como tú
y es por ello justo que hoy esté sin ti
y tenga que vivir esta vida estúpida que vivo
sin un mínimo pretexto en el mundo para vivirla;
y tal vez vaya siendo ya también la hora -¿por qué no?-
de mandar de una vez a la mierda
todo este pendejismo de estar dándole vueltas y vueltas
a una cuestión que ya no tiene arreglo
arrancar esta hoja y tirarla al basurero
y empezar a llenar la siguiente página del libro de mi vida
hablando de cualquier otra maldita cosa que no seas
tú, aurora, siempre tú