Histrión
Poeta recién llegado
-Has, cambiado—me dicen todos.
-Sigo siendo el mismo. —respondo.
-A mis adentros me soy sincero: "Ahora que el llanto libre fluyó, mutó mi mirada vivaracha: del atoño del llanto al invierno de la crueldad. Fue una lágrima que naufragó en mi rostro la que se secó y endureció mis facciones venideras, que tanto me gusta maquillar de inocencia.
Hoy por hoy, puedo seguir el consejo de Bonaparte, mi compadre Napoleón: "Si tienes puño de acero, ponlo en guante de terciopelo".
-Sigo siendo el mismo. —respondo.
-A mis adentros me soy sincero: "Ahora que el llanto libre fluyó, mutó mi mirada vivaracha: del atoño del llanto al invierno de la crueldad. Fue una lágrima que naufragó en mi rostro la que se secó y endureció mis facciones venideras, que tanto me gusta maquillar de inocencia.
Hoy por hoy, puedo seguir el consejo de Bonaparte, mi compadre Napoleón: "Si tienes puño de acero, ponlo en guante de terciopelo".