Carrizo Pacheco
Moderador Global.Corrector.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderador Global
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Corrector/a
Director de concursos
Equipo Revista "Eco y latido"
¿Has regresado tan pronto?...
Ya salir con tus amigas no te atrae.
De una tarde entera pasaste a dos horas...
de dos veces semanales a una sola.
¿Es que acaso separarnos te fastidia?,
¿te duele dejarme solo con mis libros?,
¿sabes qué me pasa cuando sales?:
me quedo esperándote como una estatua;
detengo mis movimientos
pero igual el tiempo avanza
siempre lento... burlón y lento...
insufrible castigo que padezco cuanto te vas.
No permitas que el asombro
se mimetice en tu rostro de seda.
¿Qué pensabas que hacía frente a tu ausencia?;
¿me crees capaz de divertirme,
de sollozar o de reírme?
¡Qué poco me conoces!,
justo tú que sabes de mí más que yo...
Recuerda: ¿dónde estaba cuando te ausentaste?,
en este sillón que ocupo, ¿no es cierto?
Ahora que volviste ya puedo levantarme.
Pon tu mano diestra sobre el cuero repujado;
¿está bastante hundido y tibio?, ¡qué raro!
Como ahí pasé dos horas de tiempo muerto,
más bien para mi mal ¡debería estar helado!
Me serenan las crecientes brevedades de tus paseos,
significan que me prefieres más, que me extrañas...
¡Ah!, que encontraste mi libreta pues ya veo.
Es el nuevo poemario que te estoy escribiendo...
lo interrumpí justo cuando partiste.
Ahora que a tu imperio has retornado,
podré continuarlo... ya no estaré triste.
Ariel Carrizo Pacheco, Poema IX, "Mil versos amartelados", MMIII.
Ya salir con tus amigas no te atrae.
De una tarde entera pasaste a dos horas...
de dos veces semanales a una sola.
¿Es que acaso separarnos te fastidia?,
¿te duele dejarme solo con mis libros?,
¿sabes qué me pasa cuando sales?:
me quedo esperándote como una estatua;
detengo mis movimientos
pero igual el tiempo avanza
siempre lento... burlón y lento...
insufrible castigo que padezco cuanto te vas.
No permitas que el asombro
se mimetice en tu rostro de seda.
¿Qué pensabas que hacía frente a tu ausencia?;
¿me crees capaz de divertirme,
de sollozar o de reírme?
¡Qué poco me conoces!,
justo tú que sabes de mí más que yo...
Recuerda: ¿dónde estaba cuando te ausentaste?,
en este sillón que ocupo, ¿no es cierto?
Ahora que volviste ya puedo levantarme.
Pon tu mano diestra sobre el cuero repujado;
¿está bastante hundido y tibio?, ¡qué raro!
Como ahí pasé dos horas de tiempo muerto,
más bien para mi mal ¡debería estar helado!
Me serenan las crecientes brevedades de tus paseos,
significan que me prefieres más, que me extrañas...
¡Ah!, que encontraste mi libreta pues ya veo.
Es el nuevo poemario que te estoy escribiendo...
lo interrumpí justo cuando partiste.
Ahora que a tu imperio has retornado,
podré continuarlo... ya no estaré triste.
Ariel Carrizo Pacheco, Poema IX, "Mil versos amartelados", MMIII.
Última edición: