Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Has vuelto,
hemos estado juntos, nos hemos vuelto a mirar juntos,
a mirar nuestras manos juntas,
nuestros dedos acompañados,
nuestros ojos empañados, lágrimas de alegría, de nostalgia, de tristeza, de euforia,
la energía tranquila,
la tarde cómplice para estar juntos,
mirarnos juntos,
abrazarnos juntos,
en silencio juntos,
sin creerlo yo,
creyendo no volver a verte,
a mirarte, a sentir tus ojos y los míos juntos otra vez,
como si esa sola palabra resumiera todo,
encendiera todo, hoy con una luz de vela en silencio,
cuando queríamos contarle a todos,
decirles a todos,
estamos juntos, no queremos volver a separarnos, no nos obliguen a hacerlo,
no sean ángeles oscuros, sean luces del cielo para ambos,
para que ambos sepamos el camino, pero el camino nuestro,
saberlo juntos,
vivirlo uno al lado del otro,
no nos hieran,
no nos separen,
no nos condenen,
si la vida, nosotros, el destino o el futuro nos separan,
que sea sin sus barreras,
fronteras,
cercas, rejas, alambres, púas, alarmas, antorchas que se mueven por el peligro,
por nuestro sigilo, que ahora tiene que ser mayor que nunca,
para no volver a caer nunca,
y si fuera o estuviera de Dios y nosotros que así ocurriera,
no sean los centinelas vigilantes de nuestro amor,
ni los guardias de ocultos servicios de inteligencia,
porque más parecen agentes de insuficiencia,
ociosos, belicosos, peligrosos,
y así nada lograrán,
porque hemos estado juntos,
y cuando podamos volveremos a enlazarnos, a mirarnos, a abrazarnos.
Tuvimos hoy el milagro, nos abrazamos durante largos minutos,
en instantes en los cuales desaparecieron todos,
estuvimos así,
ambos,
juntos.
hemos estado juntos, nos hemos vuelto a mirar juntos,
a mirar nuestras manos juntas,
nuestros dedos acompañados,
nuestros ojos empañados, lágrimas de alegría, de nostalgia, de tristeza, de euforia,
la energía tranquila,
la tarde cómplice para estar juntos,
mirarnos juntos,
abrazarnos juntos,
en silencio juntos,
sin creerlo yo,
creyendo no volver a verte,
a mirarte, a sentir tus ojos y los míos juntos otra vez,
como si esa sola palabra resumiera todo,
encendiera todo, hoy con una luz de vela en silencio,
cuando queríamos contarle a todos,
decirles a todos,
estamos juntos, no queremos volver a separarnos, no nos obliguen a hacerlo,
no sean ángeles oscuros, sean luces del cielo para ambos,
para que ambos sepamos el camino, pero el camino nuestro,
saberlo juntos,
vivirlo uno al lado del otro,
no nos hieran,
no nos separen,
no nos condenen,
si la vida, nosotros, el destino o el futuro nos separan,
que sea sin sus barreras,
fronteras,
cercas, rejas, alambres, púas, alarmas, antorchas que se mueven por el peligro,
por nuestro sigilo, que ahora tiene que ser mayor que nunca,
para no volver a caer nunca,
y si fuera o estuviera de Dios y nosotros que así ocurriera,
no sean los centinelas vigilantes de nuestro amor,
ni los guardias de ocultos servicios de inteligencia,
porque más parecen agentes de insuficiencia,
ociosos, belicosos, peligrosos,
y así nada lograrán,
porque hemos estado juntos,
y cuando podamos volveremos a enlazarnos, a mirarnos, a abrazarnos.
Tuvimos hoy el milagro, nos abrazamos durante largos minutos,
en instantes en los cuales desaparecieron todos,
estuvimos así,
ambos,
juntos.