Hotarubi
Poeta recién llegado
Cuando te pienso,
mi cabeza estalla como un diente de león,
sin retorno, anillo de vórtice
expandiéndose por el aire.
Siendo mi alma un cubo de hielo
que se transforma en tu boca.
Somos agua.
Momento angular de la sístole
que provoca
la supersimetria de nuestras vidas,
como materia oscura, atrapada en ti.
No hay distancia para la caída que fluye
a través de la burbuja, de aquí hasta allí,
como apotegma de mariposa, que se posa en tu cuello.
¿Notas el escalofrío?
Inmortalidad de mi psyque encontrada en un átomo de tu pestañeo,
y te duele, y me duele,
soy el interferómetro astronómico
que capta tu luz,
y como insecto ardo desorientada
en los rayos infrarrojos de lo que no se puede ver y se quiere.
Porque eres un lapsus cálami
que corrigió lo ya escrito.
Porque eres el deslizamiento de la fortuna,
de quién gana con la última carta.
Porque eres la concepción de sensibilidad
que se eterniza en los colores violáceos
de los dedos citrinos que florecieron en
la oscuridad de mi galaxia.
Que he estado toda mi vida buscándote
y ahora que sé de ti,
hago nudos invisibles en el hilo rojo
por si puedo engañar a la estadística,
o ahorcar al destino.
Quizá, llegue a conocer cada célula tuya,
siendo capaz de ser la escultora de tu clonación.
Te llevaré hasta el atardecer
en el epagómenos,
hasta la expansión del espacio
en las neuronas de la locura,
hasta el último femtosegundo.
Y ya no seré, todo quedará contigo.
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