Adabarleon
Poeta recién llegado
Hasta mi propia muerte
Serventesios Alejandrinos
Ya se fueron mis penas, mis noches de desvelo
y en el zenit profundo resplandeció mi estrella.
La vida siempre buena, me devolvió el anhelo
de amarla con el alma, pues mi alma es siempre de ella.
¡Y cómo no he de amarla si con su amor destella
de mi pasión ardiente, la dulce llamarada!.
Su amor es para en mi alma, como encendida estrella,
mi amor es en su rostro, la luz de su mirada.
¡Oh, sensación hermosa la de este vivir mío,
donde amanece el alba celeste de sus ojos!
Su amor es como lluvia de placido rocío,
que apaga con caricias, el mal de mis enojos.
Vivida flor de otoño, de néctar perfumada
donde saciar yo puedo, mi corazón ansioso.
¡De todas mis pasiones, serás la más amada!
Y yo de tus amores, seré el más ardoroso.
¡Ningún temor te asalte, ningún dolor que te hiera!
¡Ninguna duda tengas sobre mi amor que es santo!
No habrá nadie en el mundo que como yo te quiera,
ni existe en esta vida quien pueda amarte tanto.
Ya aquello que me diera brutal melancolía,
aquello que llenaba mi vida de dolor,
se fue de mi existencia, mi bien ¡por tu alegría!
Que es cáliz perfumado, del más hermoso amor.
Así que nada temas, no te asalten temores
porque es pura y hermosa, mi pasión por quererte.
Y en estos versos juro, amor de mis amores,
amarte sin medidas y hasta mi propia muerte.
Adamis Alonso Barrios León.
Maracaibo ? Venezuela.
Todos los derechos reservados
Serventesios Alejandrinos
Ya se fueron mis penas, mis noches de desvelo
y en el zenit profundo resplandeció mi estrella.
La vida siempre buena, me devolvió el anhelo
de amarla con el alma, pues mi alma es siempre de ella.
¡Y cómo no he de amarla si con su amor destella
de mi pasión ardiente, la dulce llamarada!.
Su amor es para en mi alma, como encendida estrella,
mi amor es en su rostro, la luz de su mirada.
¡Oh, sensación hermosa la de este vivir mío,
donde amanece el alba celeste de sus ojos!
Su amor es como lluvia de placido rocío,
que apaga con caricias, el mal de mis enojos.
Vivida flor de otoño, de néctar perfumada
donde saciar yo puedo, mi corazón ansioso.
¡De todas mis pasiones, serás la más amada!
Y yo de tus amores, seré el más ardoroso.
¡Ningún temor te asalte, ningún dolor que te hiera!
¡Ninguna duda tengas sobre mi amor que es santo!
No habrá nadie en el mundo que como yo te quiera,
ni existe en esta vida quien pueda amarte tanto.
Ya aquello que me diera brutal melancolía,
aquello que llenaba mi vida de dolor,
se fue de mi existencia, mi bien ¡por tu alegría!
Que es cáliz perfumado, del más hermoso amor.
Así que nada temas, no te asalten temores
porque es pura y hermosa, mi pasión por quererte.
Y en estos versos juro, amor de mis amores,
amarte sin medidas y hasta mi propia muerte.
Adamis Alonso Barrios León.
Maracaibo ? Venezuela.
Todos los derechos reservados