Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Trae la tierra olor de otoño
y se va cerrando el paisaje,
como, al terminar el día,
cierran los escaparates.
Se va recogiendo lo hermoso,
el color de los campos,
el aroma de las flores,
la luz intensa que llenaba las mañanas,
esa luz que era
como el primer día de la Creación.
Las hojas se van despidiendo
y abandonan rendidas las ramas,
para caer, juguetes del viento,
y esparcirse por los rincones.
Es como si la vida volviese al suelo
y lo penetrase lentamente
para esconderse de los fríos que se anuncian,
que llegarán con el invierno.
Y se mudan los colores,
como si fuese una despedida,
un hasta luego
y poco a poco desaparecen
buscando un hueco donde cobijarse
y desperezar un sueño.
Dormir, dormir...
hasta despertar en primavera.
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