Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo me prometí no amar a ninguna más,
para amar me bastaba con que me amaras tú,
en cambio, tú deseabas una noche de bodas
con orquesta y a la puerta un príncipe azul.
Éramos felices como felices son las horas,
las cortas horas que se ven un lunes cualquiera
sentado en media acera mirando si pasas alrededor.
No parece que pase lo que pasa cuando estamos,
ni que la felicidad se quede esta noche a cenar,
parece que somos dos seres extraños
que ni las manos se pueden calentar.
Hasta que la tristeza nos separe estamos juntos,
hasta que las nubes grises recubran al sol,
ayer que te besaba sentí un absurdo
en el costado izquierdo de mi corazón.
Siempre fuimos como gotas de diferentes ríos
de esos que no llegan al mismo mar,
te ofrezco tregua y tú me ofreces vino
con un poco de cianuro para celebrar.
Éramos curiosos elementos de esa vida
que nunca un calendario supo contar,
me ves desnudo y te suicidas sin nada que lamentar.
Hasta que la tristeza nos separe nos vamos a odiar,
hasta que las hormigas se coman la carne,
ayer que te miraba desnuda
sentí que no tenías el don de provocarme.
para amar me bastaba con que me amaras tú,
en cambio, tú deseabas una noche de bodas
con orquesta y a la puerta un príncipe azul.
Éramos felices como felices son las horas,
las cortas horas que se ven un lunes cualquiera
sentado en media acera mirando si pasas alrededor.
No parece que pase lo que pasa cuando estamos,
ni que la felicidad se quede esta noche a cenar,
parece que somos dos seres extraños
que ni las manos se pueden calentar.
Hasta que la tristeza nos separe estamos juntos,
hasta que las nubes grises recubran al sol,
ayer que te besaba sentí un absurdo
en el costado izquierdo de mi corazón.
Siempre fuimos como gotas de diferentes ríos
de esos que no llegan al mismo mar,
te ofrezco tregua y tú me ofreces vino
con un poco de cianuro para celebrar.
Éramos curiosos elementos de esa vida
que nunca un calendario supo contar,
me ves desnudo y te suicidas sin nada que lamentar.
Hasta que la tristeza nos separe nos vamos a odiar,
hasta que las hormigas se coman la carne,
ayer que te miraba desnuda
sentí que no tenías el don de provocarme.