VICTOR SANTA ROSA
Poeta fiel al portal
HASTA QUE VUELVAS.
Postrado al borde de nuestras remembranzas,
te he guardado con gran celo en mi interior.
Trémulos labios que en dolientes añoranzas,
pronuncian silentes tu nombre con tanto amor.
Tengo prendida tu adorada silueta a mi retina,
aromas de tu cuerpo impregnados en el alma,
soledad que en tu ausente presencia no lastima,
pues palpitas en este corazón que tanto ama.
Hasta que vuelvas, inclaudicable mi esperanza,
Inviolado tu lecho, en castidad nuestro aposento.
Tu almohada y la mía cobijos de nuestras ansias,
enjugan mis lágrimas derramadas a tu recuerdo.
Hasta que vuelvas, te pensaré en mis desvelos,
las emociones subyugadas a tus amadas caricias,
esperaré perseverante en estos amados suelos,
dónde juraste tu amor frente al mar y sus brisas.
Hasta que vuelvas no desearé pasión ni lascivias,
nuestro templo no mancillado en carnales lujurias.
Engalanando el altar tus ofrendadas orquídeas,
prevalecerá intacto el amor sobre cardos y espinas.
Hasta que vuelvas tendré incólume el sentimiento,
mis esperanzas en vela, tu sonrisa en la memoria.
No es eterno el calvario ni vano el sufrimiento,
si despues de este martirio tu retorno es mi gloria.
Se que vuelves pues nuestro amor no fenece,
avizoro ya tu presencia remontando distancias.
Sentimiento que en soledad cada instante crece
Y en mi florido jardín cautivas tus fragancias.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Ohio, Junio 12 del 2009.
Postrado al borde de nuestras remembranzas,
te he guardado con gran celo en mi interior.
Trémulos labios que en dolientes añoranzas,
pronuncian silentes tu nombre con tanto amor.
Tengo prendida tu adorada silueta a mi retina,
aromas de tu cuerpo impregnados en el alma,
soledad que en tu ausente presencia no lastima,
pues palpitas en este corazón que tanto ama.
Hasta que vuelvas, inclaudicable mi esperanza,
Inviolado tu lecho, en castidad nuestro aposento.
Tu almohada y la mía cobijos de nuestras ansias,
enjugan mis lágrimas derramadas a tu recuerdo.
Hasta que vuelvas, te pensaré en mis desvelos,
las emociones subyugadas a tus amadas caricias,
esperaré perseverante en estos amados suelos,
dónde juraste tu amor frente al mar y sus brisas.
Hasta que vuelvas no desearé pasión ni lascivias,
nuestro templo no mancillado en carnales lujurias.
Engalanando el altar tus ofrendadas orquídeas,
prevalecerá intacto el amor sobre cardos y espinas.
Hasta que vuelvas tendré incólume el sentimiento,
mis esperanzas en vela, tu sonrisa en la memoria.
No es eterno el calvario ni vano el sufrimiento,
si despues de este martirio tu retorno es mi gloria.
Se que vuelves pues nuestro amor no fenece,
avizoro ya tu presencia remontando distancias.
Sentimiento que en soledad cada instante crece
Y en mi florido jardín cautivas tus fragancias.
Autor: Víctor A. Arana,
(VICTOR SANTA ROSA),
Cincinnati, Ohio, Junio 12 del 2009.