susoermida
Poeta recién llegado
Ya te has ido y el sonido húmedo de tu nombre
limita los espacios y el tiempo del tálamo donde te amé.
Permanecen sobre las sabanas los vaivenes
del amor que nos entregamos
y en las cuevas de la almohada residen
intactas las voces y los susurros que nos dimos.
Todo quedará ahí como una barca de presagios
esperando la próxima singladura.
Existen sonidos escondidos entre tus labios y los míos
que por la noche me despiertan y que no son más
que ruegos para sostener este deseo que vuelve a ocuparme,
este esperar que se distribuye desde mis ojos
a estas manos que desean volver a los paramos de tu piel.
Te volveré a amar con la misma furia con que sollozo tu ausencia.
Volveré a golpear el rocío de mi sudor contra tu cuerpo,
el embate furioso y tranquilo de este corazón
que espera tu presencia para comunicarnos
los sueños de amarnos con la transparencia
de un límpido cristal.
Las regiones de mi cuerpo y las capitales de mi deseo
quedan cerradas con la llave de tu corazón hasta que vuelvas.
limita los espacios y el tiempo del tálamo donde te amé.
Permanecen sobre las sabanas los vaivenes
del amor que nos entregamos
y en las cuevas de la almohada residen
intactas las voces y los susurros que nos dimos.
Todo quedará ahí como una barca de presagios
esperando la próxima singladura.
Existen sonidos escondidos entre tus labios y los míos
que por la noche me despiertan y que no son más
que ruegos para sostener este deseo que vuelve a ocuparme,
este esperar que se distribuye desde mis ojos
a estas manos que desean volver a los paramos de tu piel.
Te volveré a amar con la misma furia con que sollozo tu ausencia.
Volveré a golpear el rocío de mi sudor contra tu cuerpo,
el embate furioso y tranquilo de este corazón
que espera tu presencia para comunicarnos
los sueños de amarnos con la transparencia
de un límpido cristal.
Las regiones de mi cuerpo y las capitales de mi deseo
quedan cerradas con la llave de tu corazón hasta que vuelvas.