Hay Días Así

Luis Fernando Tejada

Poeta reconocido
Ciertos días
tienen dejos tristes,
es como si en ellos
la vida hiciera
una pausa,
pantallas oscuras,
pensamiento vano,
las flores modestas
se marchitan rápido.

En la distancia perdida
el cuadro de una
época que no existió,
una ilustración,
una eternidad que disturba.

Un silbido,
que se convierte
en palabra,
testimonio de
mundos internos
testigos de la
intensidad de la luz
y la miseria de
nuestras pequeñas vidas.

Ansioso, lejano,
la piel presta al
mundo nuestra carne,
que no le alcanza
para articular la voz,
para decir que
se es interno, débil y
la oscuridad inaudible
del mundo, demasiado.

Nosotros allí,
la voz inalcanzable,
eternamente,
al borde de estallar
adentro en palabras,
para reconocer
que la noche durmió
en fuegos de
una vida vana diversa.

Noche sin fin,
estancia vacía,
el tiempo que pasa,
que ruge a lo lejos
lamentos de una
lluvia de recuerdos
en el ático.

Nueva vida de las
cosas al amanecer,
vuelta a la llave,
árbol inclinado a la tierra
se derrumba,
sueños no soñados,
universo en su abismo.
 
Última edición:
Ciertos días tienen dejos tristes,
es como si en ellos la vida hiciera una pausa,
pantallas oscuras, pensamiento vano,
las flores modestas se marchitan rápido.

En la distancia perdida
el cuadro de una época que no existe;
una ilustración,
una eternidad que disturba.

Un silbido,
que se convierte en palabra,
testimonio de mundos internos
testigos de la intensidad de la luz
y la miseria de nuestras pequeñas vidas.

Ansioso, lejano,
la piel presta al mundo nuestra carne,
que no le alcanza para articular la voz,
para decir que se es interno, débil
y la oscuridad inaudible del mundo, demasiado.

Nosotros allí,
la voz inalcanzable, eternamente,
al borde de estallar adentro en palabras,
para reconocer que la noche durmió
en fuegos de una vida vana diversa.

Noche sin fin, estancia vacía,
el tiempo que pasa,
que ruge a lo lejos
lamentos de una lluvia de recuerdos en el ático.

Nueva vida de las cosas al amanecer,
vuelta a la llave,
árbol inclinado a la tierra, se derrumba,
sueños no soñados,
universo en su abismo.
Qué poema mi amigo, excelente, tienes toda la razón, me encantó el verso lamentos de una lluvia de recuerdos en el ático. Te dejo regalos de luz amigo mío, estrellas para otra estrella, TÚ, que bello poema para el lunes, un placer...
 
Luis ¡¡bellísimo tu poema!! FUERTE... SENSIBLE... VIVIDO... ¡Hermoso! mis estrellas y un beso para ti.
 
Me identifique mucho con esste bello poema, con esos días que tan bien describes. "sueños no soñados" Mis aplausos y estrellas. Es un poema maravilloso. Un abrazo cordial.
 
Ciertos días tienen dejos tristes,
es como si en ellos la vida hiciera una pausa,
pantallas oscuras, pensamiento vano,
las flores modestas se marchitan rápido.

En la distancia perdida
el cuadro de una época que no existe;
una ilustración,
una eternidad que disturba.

Un silbido,
que se convierte en palabra,
testimonio de mundos internos
testigos de la intensidad de la luz
y la miseria de nuestras pequeñas vidas.

Ansioso, lejano,
la piel presta al mundo nuestra carne,
que no le alcanza para articular la voz,
para decir que se es interno, débil
y la oscuridad inaudible del mundo, demasiado.

Nosotros allí,
la voz inalcanzable, eternamente,
al borde de estallar adentro en palabras,
para reconocer que la noche durmió
en fuegos de una vida vana diversa.

Noche sin fin, estancia vacía,
el tiempo que pasa,
que ruge a lo lejos
lamentos de una lluvia de recuerdos en el ático.

Nueva vida de las cosas al amanecer,
vuelta a la llave,
árbol inclinado a la tierra, se derrumba,
sueños no soñados,
universo en su abismo.

¡Que día poeta! esos días que hace inspirar a la pluma, para escriBir la melancolía que nos deja la vida...Bella inspiración.Estrellas dejo para el poeta que escribio estos versos con tanto sentimiento
 
Última edición:
SE ES INTERNO, DÉBIL... Cierto, maestro, tal cual... Y divagamos décadas antes de sentarnos y comprenderlo: arrugados, vencidos con ganas de volver a nacer. Instrospecciòn contagiada: gracias.
 
Ciertos días tienen dejos tristes,
es como si en ellos la vida hiciera una pausa,
pantallas oscuras, pensamiento vano,
las flores modestas se marchitan rápido.

En la distancia perdida
el cuadro de una época que no existe;
una ilustración,
una eternidad que disturba.

Un silbido,
que se convierte en palabra,
testimonio de mundos internos
testigos de la intensidad de la luz
y la miseria de nuestras pequeñas vidas.

Ansioso, lejano,
la piel presta al mundo nuestra carne,
que no le alcanza para articular la voz,
para decir que se es interno, débil
y la oscuridad inaudible del mundo, demasiado.

Nosotros allí,
la voz inalcanzable, eternamente,
al borde de estallar adentro en palabras,
para reconocer que la noche durmió
en fuegos de una vida vana diversa.

Noche sin fin, estancia vacía,
el tiempo que pasa,
que ruge a lo lejos
lamentos de una lluvia de recuerdos en el ático.

Nueva vida de las cosas al amanecer,
vuelta a la llave,
árbol inclinado a la tierra, se derrumba,
sueños no soñados,
universo en su abismo.
si que hay dias asi, y tu los describes tal cual yo los siento a veces, un inmenso vacio, buena frase lamentos de una lluvia de recuerdos en el ático
una delicia tus versos!
 

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