Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay mundos que palpitan
en las líneas de una mano
ofrecen sus tesoros
a los blancos de una piel.
Hay calambres que revientan
la presión de unas nubes,
deslían sus costuras
cuando el trueno avisa,
la lluvia con su lengua
de cristal empañado
va labrando huecos
en la tierra que espera,
donde las margaritas beben
instantes ya sin serlos
para saciar la sed
de un tiempo que ya vive
y luego
vuelan libres,
son pétalos del hoy
en los jardines del aire,
es la libertad de los tropiezos,
un cuerpo a cuerpo
donde todo vale.