Lebowsky
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quieres que te dedique un poema romántico
no uno picante, no. Uno romántico.
Que te diga que eres bella
como las luciérnagas que pueblan la noche
en sus oscuras y remendadas esquinas,
que te diga que los relojes paran por tí
sus obtusos engranajes.
Que te diga que mi deseo es tan grande
que todo el oxígeno de ésta habitación
se consume con mis profundos suspiros.
Que te diga, que mi mente sólo se ocupa
de imaginarte estremecida entre mis labios
húmeda como la fruta dispuesta y madura.
En mi locura de amor lo escribo
pero soy puñetero como sabes, y también digo
que me muero de ganas por comerte el higo.
no uno picante, no. Uno romántico.
Que te diga que eres bella
como las luciérnagas que pueblan la noche
en sus oscuras y remendadas esquinas,
que te diga que los relojes paran por tí
sus obtusos engranajes.
Que te diga que mi deseo es tan grande
que todo el oxígeno de ésta habitación
se consume con mis profundos suspiros.
Que te diga, que mi mente sólo se ocupa
de imaginarte estremecida entre mis labios
húmeda como la fruta dispuesta y madura.
En mi locura de amor lo escribo
pero soy puñetero como sabes, y también digo
que me muero de ganas por comerte el higo.
Última edición: