Hay una sombra diluyéndose
en el adiós que olvide pronunciar...
se alimenta de la niebla que revolotea entre las cortinas
bebe los ecos de mi sonrisa
respira el polen de mi rabia estéril.
una sombra que anda descalza
sobre el campo minado de aquellos poemas...
colecciona esquirlas de mi piel
teje su esperanza con los cabellos que va robando a mi almohada.
una sombra que va perdiendo sus fronteras
porque desterró el sol de las ventanas...
ansia ser presa del mar que se camufla entre las paredes de mis dudas,
dudas que fueron trinchera
dudas que fueron alimento
dudas que son dagas en mi costado.
hay una sombra haciendo señales de humo
buscando mi reflejo en la sangre silente del rió
cazando las palabras que continúan emigrando al balcón cada tarde
consolando esas mismas tardes...
rogándole a las olas que me devuelvan
plantando su grito en los vientos del caribe.
una sombra me abre las brazos a 90 millas...
veo mis lagrimas en su rostro,
y ya nada...
nada
tiene remedio.
en el adiós que olvide pronunciar...
se alimenta de la niebla que revolotea entre las cortinas
bebe los ecos de mi sonrisa
respira el polen de mi rabia estéril.
una sombra que anda descalza
sobre el campo minado de aquellos poemas...
colecciona esquirlas de mi piel
teje su esperanza con los cabellos que va robando a mi almohada.
una sombra que va perdiendo sus fronteras
porque desterró el sol de las ventanas...
ansia ser presa del mar que se camufla entre las paredes de mis dudas,
dudas que fueron trinchera
dudas que fueron alimento
dudas que son dagas en mi costado.
hay una sombra haciendo señales de humo
buscando mi reflejo en la sangre silente del rió
cazando las palabras que continúan emigrando al balcón cada tarde
consolando esas mismas tardes...
rogándole a las olas que me devuelvan
plantando su grito en los vientos del caribe.
una sombra me abre las brazos a 90 millas...
veo mis lagrimas en su rostro,
y ya nada...
nada
tiene remedio.