Leonardo Velazcoaran
Poeta asiduo al portal
Hay veces en las que quisiera mandar todo al carajo.
Así. ...
y salir corriendo a la banca de un parque
sentarme y anotar un par de versos que me calmen.
Saludar con un gesto a los ancianos caminantes
burlarme de reojo de los cálidos amantes
subirme a la banca
y alimentar de mi mano a las aves.
Acercarme a un árbol,
abrazarlo, susurrarle a la corteza
cobijarme de sus hojas
enterrarme entre sus raíces.
Hay veces que quisiera ser el vendedor globos
sin más pena que silbar su insaciable Pii, piii. piiii
Vendiendo la posibilidad de llegar al cielo.
Cuando digo que hay veces que quisiera mandar todo al carajo,
por supuesto que también hablo de tí,
de tus maneras, de tus contigos y por tis.
Hay veces que quisiera ser el vendedor de helados,
ser el pajarero de la suerte,
ser el payaso que divierte,
quisiera ser el globo que se le escapa al niño
y emprender el vuelo
subiendo...subiendo...subiendo.
Así. ...
y salir corriendo a la banca de un parque
sentarme y anotar un par de versos que me calmen.
Saludar con un gesto a los ancianos caminantes
burlarme de reojo de los cálidos amantes
subirme a la banca
y alimentar de mi mano a las aves.
Acercarme a un árbol,
abrazarlo, susurrarle a la corteza
cobijarme de sus hojas
enterrarme entre sus raíces.
Hay veces que quisiera ser el vendedor globos
sin más pena que silbar su insaciable Pii, piii. piiii
Vendiendo la posibilidad de llegar al cielo.
Cuando digo que hay veces que quisiera mandar todo al carajo,
por supuesto que también hablo de tí,
de tus maneras, de tus contigos y por tis.
Hay veces que quisiera ser el vendedor de helados,
ser el pajarero de la suerte,
ser el payaso que divierte,
quisiera ser el globo que se le escapa al niño
y emprender el vuelo
subiendo...subiendo...subiendo.