Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tocarte la piel
y probar de tus pechos el dulce sustento
que me sabe a miel.
Explorarte la boca
guiando mi lengua a través de tu sabor,
jugar con mis manos a quitarte la ropa
y mirarte desnuda mi amor.
Llevarte en regazos a la cama
y sentir que me amas,
que me llevas a un mundo erótico
donde olvidamos la buena educación.
Olvidemos los buenos modales
y hagámonos los tontos, los desentendidos,
desconectémonos de todo principio
que no esté de acuerdo
en que explores conmigo la pasión.
Deja que tus montes redondos se mojen con mi saliva
mientras enderezas el timón
que quiere entrar en tu puerto,
domíname, hazme tuyo esta noche
y olvida que existen más letras en el abecedario
que la que escucho en tu entrecortada respiración.
Acaríciame como acariciarías la vida
si estuviera a punto de extinguirse,
con total frenesí despójame de toda timidez
y muéveme al ritmo que quiera tu piel.
No dejes dormir a esta luna
hasta que sientas que vas a explotar,
bendice la sábana que nos cobija
y si sientes que riego tus campos
es porque al máximo placer me has hecho llegar.
y probar de tus pechos el dulce sustento
que me sabe a miel.
Explorarte la boca
guiando mi lengua a través de tu sabor,
jugar con mis manos a quitarte la ropa
y mirarte desnuda mi amor.
Llevarte en regazos a la cama
y sentir que me amas,
que me llevas a un mundo erótico
donde olvidamos la buena educación.
Olvidemos los buenos modales
y hagámonos los tontos, los desentendidos,
desconectémonos de todo principio
que no esté de acuerdo
en que explores conmigo la pasión.
Deja que tus montes redondos se mojen con mi saliva
mientras enderezas el timón
que quiere entrar en tu puerto,
domíname, hazme tuyo esta noche
y olvida que existen más letras en el abecedario
que la que escucho en tu entrecortada respiración.
Acaríciame como acariciarías la vida
si estuviera a punto de extinguirse,
con total frenesí despójame de toda timidez
y muéveme al ritmo que quiera tu piel.
No dejes dormir a esta luna
hasta que sientas que vas a explotar,
bendice la sábana que nos cobija
y si sientes que riego tus campos
es porque al máximo placer me has hecho llegar.
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