Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
He aprendido a tu lado tantas cosas,
a mirarte sin verte cuando no es posible
a sentirte sin tocarte
porque las manos, aunque hagan esfuerzos,
separadas por un mar de despropósitos
salado y poco dulce, no pueden llegar la una a la otra.
He aprendido a escucharte en los silencios imposibles de la calle,
a descifrar en las letras de un crucigrama tus estados de ánimo
esa necesidad que nos tenemos cuando la pantalla en negro
nos devuelve a una noche sin luna y sin estrellas.
He aprendido a imaginar tu cuerpo articulado
como ese pez dentro del agua en que navega sin obstáculos,
o esa espiga separada del tallo y a merced del viento.
A ti me lleva cada pensamiento
que rompe con las fatigas de la almohada
con esa laxitud del músculo que llama
a la tecla del piano que lo tense.
He aprendido a no arrancar del calendario sus hojas
porque todo cuanto he sido sigo siendo hoy en ti
y mañana.
He aprendido a desaprender
lo innecesario y superfluo
lo que no lleve tu nombre
tu palabra, tu acento.
He aprendido a tu lado tantas cosas…