camicho
Poeta asiduo al portal
He aprendido a verte
conciente que no me permites tenerte.
Contemplo muchas formas de hacerlo,
ejemplo , es tu perfume aun en mi regazo;
en el que algunos instantes más de ti, puedo disfrutar;
cerrar los ojos e imaginar que tu cuerpo
está allí y lo puedo acariciar.
Confío en cada mirada ,mi desvelo por su amor.
Incendio mi cuerpo en tal candor,
provocado y contenido hacia tal motor.
Es infidente mi sonrisa desmesurada,
cómo contenerla, si es genuina.
Carece de cualquier ruina
pues está motivada por su aroma.
Coincido con su mirada esquiva
que da pie a esta utopía.
Provoca acelerar los latidos.
Confundidas las sensaciones
se enarbola la alegría.
Si extendiera la mano y volara conmigo
evitaría mis caídas.
Si se acerca, me detengo
y me entretengo pensado;
mientras su mejilla acaricia la mía,
un gesto cálido me saluda;
en mis labios sellando los suyos.
Sentirlos tan cercanos
sabiendo que no son míos.
Coincidentes nuestras risas al viento.
Retengo su mano entre mis dedos
lo mas que puedo,
intentando decir con eso lo que pretendo.
Es mi cuerpo hablándole de lo que siento.
Altruistas son sus gestos
que permiten recordar tales momentos.
La mano aprisiona los labios,
retiene el llanto, comprimiendo la nariz
cómo si con eso contuviera
el dolor, el no sentirme feliz.
Cómo si con eso aliviara mi sed,
la angustia por no amarme,
estar a su lado y aun lastimarme.
Como un ladrón escabullo mis labios
buscando los suyos.
Al encontrarlos aun dudo;
sé que la noche es larga, le entrego mi aliento,
no cuestiono el momento.
En un abrazo intento capturar su alma,
sabiendo incluso, incluso que no me ama.
El silencio, presente se hizo.
Tal como es cómplice de mis tristezas
ahora también de este beso.
Cómo si lo pudiera revivir
me lo recuerda siempre antes de dormir,
cuando todo esta calmo.
Cuando todo es incierto.
En las tardes se despide la luz por la ventana.
En un suspiro he de añorar
los momentos en que puedo soñar.
Fortuito es el instante en el que aun puedo reír.
Elaboro estrategias una tras otra,
inmediatamente sujetas a descarte.
Me distraigo por un ruido, son doce campanadas.
Fin de la madrugada el sol saluda en la mañana.
Consumo la esperanza; a mi lado no te advierto.
Rehuso abrir los ojos,
se que tu cabeza no reposa junto a mi almohada.
Prefiero seguir durmiendo y pensar en lo incierto.
Aquí es tibio en todo momento
como el roce de tus labios dándome el aliento.
conciente que no me permites tenerte.
Contemplo muchas formas de hacerlo,
ejemplo , es tu perfume aun en mi regazo;
en el que algunos instantes más de ti, puedo disfrutar;
cerrar los ojos e imaginar que tu cuerpo
está allí y lo puedo acariciar.
Confío en cada mirada ,mi desvelo por su amor.
Incendio mi cuerpo en tal candor,
provocado y contenido hacia tal motor.
Es infidente mi sonrisa desmesurada,
cómo contenerla, si es genuina.
Carece de cualquier ruina
pues está motivada por su aroma.
Coincido con su mirada esquiva
que da pie a esta utopía.
Provoca acelerar los latidos.
Confundidas las sensaciones
se enarbola la alegría.
Si extendiera la mano y volara conmigo
evitaría mis caídas.
Si se acerca, me detengo
y me entretengo pensado;
mientras su mejilla acaricia la mía,
un gesto cálido me saluda;
en mis labios sellando los suyos.
Sentirlos tan cercanos
sabiendo que no son míos.
Coincidentes nuestras risas al viento.
Retengo su mano entre mis dedos
lo mas que puedo,
intentando decir con eso lo que pretendo.
Es mi cuerpo hablándole de lo que siento.
Altruistas son sus gestos
que permiten recordar tales momentos.
La mano aprisiona los labios,
retiene el llanto, comprimiendo la nariz
cómo si con eso contuviera
el dolor, el no sentirme feliz.
Cómo si con eso aliviara mi sed,
la angustia por no amarme,
estar a su lado y aun lastimarme.
Como un ladrón escabullo mis labios
buscando los suyos.
Al encontrarlos aun dudo;
sé que la noche es larga, le entrego mi aliento,
no cuestiono el momento.
En un abrazo intento capturar su alma,
sabiendo incluso, incluso que no me ama.
El silencio, presente se hizo.
Tal como es cómplice de mis tristezas
ahora también de este beso.
Cómo si lo pudiera revivir
me lo recuerda siempre antes de dormir,
cuando todo esta calmo.
Cuando todo es incierto.
En las tardes se despide la luz por la ventana.
En un suspiro he de añorar
los momentos en que puedo soñar.
Fortuito es el instante en el que aun puedo reír.
Elaboro estrategias una tras otra,
inmediatamente sujetas a descarte.
Me distraigo por un ruido, son doce campanadas.
Fin de la madrugada el sol saluda en la mañana.
Consumo la esperanza; a mi lado no te advierto.
Rehuso abrir los ojos,
se que tu cabeza no reposa junto a mi almohada.
Prefiero seguir durmiendo y pensar en lo incierto.
Aquí es tibio en todo momento
como el roce de tus labios dándome el aliento.