Con dolor he destruido mi propio mundo
al descuidar tentación y sucumbido
ante tantas mortajas del odio mismo.
Con lo banal intrascendente e inmundo
pecar en lo poco, en vano y resabido
ocasionando el más que temido sismo.
Este pecado no tiene parangón
me consumo en el llanto y loco hermetismo.
Y dolor en su eterno y llano pregón
que alcanza a hundirme aún más en el abismo.
al descuidar tentación y sucumbido
ante tantas mortajas del odio mismo.
Con lo banal intrascendente e inmundo
pecar en lo poco, en vano y resabido
ocasionando el más que temido sismo.
Este pecado no tiene parangón
me consumo en el llanto y loco hermetismo.
Y dolor en su eterno y llano pregón
que alcanza a hundirme aún más en el abismo.
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