Ibrahim Sadhid
Poeta recién nacido
(En honor a: Andrés Eloy Blanco)
Ahora veo con claridad la realidad.
Ahora no construyo castillos en el aire.
La realidad tiene un peso aplastante.
La realidad golpea fuerte.
¿Puedo vivir con eso?
Me habían dicho que el amor era así,
que este tipo de amor era para perdedores.
Ahora pienso que mi mejor amigo no sabe nada de amor,
Tampoco yo, ni tú…
Ahora juego con el destino,
le hago pequeñas zancadillas,
le meto el pie en su camino,
para ver si de una vez por toda se cae,
y se rompe la nariz.
Sócrates me dijo una vez:
“no dejes en la mano de una mujer tu destino”
Pero yo no quise escuchar.
Un nuevo horizonte se abre frente a mí,
Desbaratando encajes llegué hasta el hilo,
He renunciado al viaje de lo que antes fuimos,
La renuncia me llevó al encuentro conmigo mismo.
Súbitamente brilla más el sol…
Recostado de un árbol,
veo a los niños jugar.
Estoy en un parque de la ciudad,
leyendo: “Así habló Zaratustra”.
Hoy he recuperado mi látigo…
Es decir: mi voluntad.