camicho
Poeta asiduo al portal
He soñado mirándote desde el cielo,
pretendiendo ser Dios,
creí tomar en mis manos tu destino
y trazarlo lejos del mío.
¡Cómo si eso bastara!
Haz llegado nuevamente
y sin saber como entraste.
Cómo entenderlo
aun sin pretenderlo
te margino irrazonablemente
y al voltear te observo
al acecho irremediablemente.
Es a veces torpe mi andar
intentando construir algo,
sin lograr evitar conmoverme.
Una palabra siempre ha bastado
para despertarme
y como queriendo enseñarme,
haz soltado la rosa desde un puente,
como un ángel suicida
para que pueda tomarla
una vez fallecida.
En el firmamento sus pétalos
los ha regado ,
ingrávidos puedo tomarlos
entre mi dedos y descartarlos.
Igual que tu , siempre están presentes,
nunca han precipitado.
Ellos como tus lágrimas
el paso del tiempo han evadido
o al olvido se le olvidó de olvidar.
Como si el silencio no fuera suficiente
la soledad ha jurado acompañarme,
desde el día de tu ascenso
cuando tu cuerpo se precipitó
desde aquel puente.
Cuando observo alguna gota
escurrirse en mi ventana
mientras llueve ,
escucho tu voz ahogada
repicando entre la lluvia sobre las piedras
Queriendo decir ¡hola! como antes
Queriendo decir adiós por siempre.
pretendiendo ser Dios,
creí tomar en mis manos tu destino
y trazarlo lejos del mío.
¡Cómo si eso bastara!
Haz llegado nuevamente
y sin saber como entraste.
Cómo entenderlo
aun sin pretenderlo
te margino irrazonablemente
y al voltear te observo
al acecho irremediablemente.
Es a veces torpe mi andar
intentando construir algo,
sin lograr evitar conmoverme.
Una palabra siempre ha bastado
para despertarme
y como queriendo enseñarme,
haz soltado la rosa desde un puente,
como un ángel suicida
para que pueda tomarla
una vez fallecida.
En el firmamento sus pétalos
los ha regado ,
ingrávidos puedo tomarlos
entre mi dedos y descartarlos.
Igual que tu , siempre están presentes,
nunca han precipitado.
Ellos como tus lágrimas
el paso del tiempo han evadido
o al olvido se le olvidó de olvidar.
Como si el silencio no fuera suficiente
la soledad ha jurado acompañarme,
desde el día de tu ascenso
cuando tu cuerpo se precipitó
desde aquel puente.
Cuando observo alguna gota
escurrirse en mi ventana
mientras llueve ,
escucho tu voz ahogada
repicando entre la lluvia sobre las piedras
Queriendo decir ¡hola! como antes
Queriendo decir adiós por siempre.