selenschek manfred
Hijo de la Luna
El día menos esperado, ese ángel
encantador de serpientes, toco su flauta
y me hizo recorrer grandes distáncias,
hasta que llegue a sus píes, ante su trono
y a su diestra, vi esa enorme cobra
erguida y majestuosa, con su garganta expandida,
mientras ella me miraba con sus ójos negros penetrantes
su sonrísa me recordaba a la gioconda,
indudablemente hermosa, tanto así
que nunca supe si también era demonio;
pero me dejé llevar por los sentidos
sentí la redención de los poetas
y la hice poema
consciente de que tengo alas poderosas
aunque, debo admitir que son prestadas;
así rompí la gravedad de aquel hechizo
y fue mi verso libre una canción de libertad;
¡ que tristes son las despedidas!
dos mános que se desprenden lentamente
dos ójos que voltean para nunca mas mirarse
dos bocas que rompen un hilo de saliva
y una gota de rocío en su caída
un adiós sin decir ! nada !
y una imagen que se pierde con los años,
¡ que tristes son los ángeles caídos !
a quienes amo, aunque no amen
aunque de dios se hayan perdidos
y fue mi verso libre una canción de libertad
¡ aquel ! un hechizo de amor que nunca olvido.
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