Se deslizan las horas
demasiado aprisa
cuando entre sábanas quietas
y abrazos mudos
soñamos historias
a la luz de la Luna.
Yo soy el bardo;
tú mi poema;
acariciando un arpa
con cuerdas de amor,
que enamoran el alma
de miles de estrellas
hasta que amanece
y el Sol con sus rayos
rompe la magia;
suena el reloj
y nace el hechizo
que nos separa.
No pasan las horas
que labran el día
entre ruidos que pesan,
sombras que lastiman
y tu silueta de ángel
clavada en mis ojos
como velo de rosas
que nubla el camino.
El corazón se agita
al caer la tarde,
los pasos se apuran,
se abre la puerta,
tus labios me besan,
tus manos me abrazan...
!Se rompe el hechizo
y florece la magia
que nos hará inmortales
hasta que nazca el alba!