Cómo tempestad recorres mi cuerpo cuando te pienso,
ardo en deseos de volver a tenerte en mi lecho.
Jugar con tu mirada enloquecida,
hacia la desnudez de mi alma.
Despacio, respirar cada dulce aliento,
cada suspiro mío te eleva bien alto,
cada caricia tuya me lleva a lo mágico.
Con calma, disfrutar del regalo
de tus abrazos, de tus besos.
Sin prisa, sentir el roce de la piel
que arde y se va deshaciendo
en diminutas luces que encienden
la línea que une nuestros húmedos cuerpos.
Y parece un hechizo, de hadas
de eterno cuento.
Y dejar pasar el tiempo,
lento, y sentir el fino arañazo
en tu espalda,
de mi mano atrevida y nerviosa,
que se rinde cual fiera a tu lado.
ardo en deseos de volver a tenerte en mi lecho.
Jugar con tu mirada enloquecida,
hacia la desnudez de mi alma.
Despacio, respirar cada dulce aliento,
cada suspiro mío te eleva bien alto,
cada caricia tuya me lleva a lo mágico.
Con calma, disfrutar del regalo
de tus abrazos, de tus besos.
Sin prisa, sentir el roce de la piel
que arde y se va deshaciendo
en diminutas luces que encienden
la línea que une nuestros húmedos cuerpos.
Y parece un hechizo, de hadas
de eterno cuento.
Y dejar pasar el tiempo,
lento, y sentir el fino arañazo
en tu espalda,
de mi mano atrevida y nerviosa,
que se rinde cual fiera a tu lado.