Jelina
Poeta recién llegado
Hechos no palabras.
Muchos se jactan en sus discursos de la verdad,
pero no es cualquier verdad, es su Verdad, esa
supuesta verdad manipulada de tal forma que logre
convencer a la voluntad popular.
Las plazas, las avenidas y las calles de nuestra
ciudad se hallan repletas de grandes tarimas,
panfletos y mucha publicidad.
Son los dueños del poder y de los medios de
producción aupando al pueblo en tiempos de
elección.
Sí, ellos los poderosos, los grandes, los dueños
de transnacionales.
Mientras ellos pierden el tiempo prometiendo
¿qué es del indio, del negro y del blanco?
A los que pregonan su verdad les digo:
dejen las mentiras y pónganse a trabajar.
El verdadero cambio no está en palabras
sino en hechos, ¿de qué les vale hacer
tanta propaganda si el pueblo
se está muriendo?
Alí Primera dijo: Señor no se me arreche
porque la mayor grosería la dice nuestra
sociedad.
Podrán tener mucho dinero mas
carecen de dignidad y no respetan
la soberanía de nuestros pueblos.
Latinoamérica se abre paso a una nueva era
pero no a la era de la barbarie, la opresión y
explotación de los pueblos, esa época
de terror donde los soldados empuñaban
las armas para azotar a su raza.
Se abre paso con un cambio que surge
desde las entrañas, gestado con hechos
y no con palabras.
Se desata la guerra de las clases sociales,
la lucha de intereses entre opresores
y oprimidos.
Unos podridos de dinero, y
otros marginados por el destino
y la ignorancia.
El cambio no es culpa del proletariado,
aunque es ejecutado por sus manos, el
cambio no se originó gratuitamente.
El cambio lo originaron los que pregonaban
una verdad inventada, sí esa verdad utópica
muy bien estructurada. Cuando ellos mentían
el pueblo más y más se embravecía.
Hoy se levantan los hijos de la crisis,
los engendrados durante la batalla
ideológica e independentista de Bolívar.
Toman las armas pero no
las de destrucción masiva
derramadoras de la sangre de
nuestra gente.
Ellos libran la batalla ideológica, que
defiende a las distintas razas, y muy dentro
un pueblo entero exclama con sus consignas
gritan ¡Hechos no palabras!