Prohibido,
pausado,
relato exprimido.
Sacado de las fauces del felino dormido.
Recibo,
residuos,
es lo que yo percibo.
Mientras más grande y vil más adictivo.
No pienso y digo,
actor y testigo,
justicia no persigo.
Es poco sabio quien compra a un amigo.
Me voy.
Me doy,
sabiendo lo que soy.
No hice ayer ni haré mañana lo que hago hoy.
Te vi,
cedí,
el ritmo ya perdí.
Lo que no pudiste arrebatarme, barato lo vendí.
A su estilo,
pide asilo,
tu alma en vilo.
Antes de marcharte, por amor propio, dilo.
Espero,
primero,
a que el mar seque entero
antes de oír decir de ti algo verdadero.
Cabello de plata,
memoria desata,
la tuya sepulta, la mía rescata.
Mi olvido, al final de cuentas, no mata.
Tenue lucero,
sendero de arriero.
Suero para el seco cuero.
Muero, simplemente, porque así lo quiero.
Luz brilla,
del lago a orillas;
tu reflejo recorre millas.
Manto blanco, una mesa y dos sillas.
Henos aquí,
sin ganas de herir,
sin nada qué decir,
sin dejar de sonreír.
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