Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Heredado de las honduras del abismo,
el viento de luz deslumbra el polen primitivo,
realza el amoroso brindis renacido,
y permite que un cerco carnal de ébano
deposite sus fuerzas en el manso río.
Yo te amé desde el árbol más alto,
miré en la luna tu rostro complaciente
y como un ave mansa que vela tu transido
descanso esperé tu cuerpo que alabé a ultranza.
Pero inesperadas espinas ya atravesadas fraguaron
una leyenda de destemplanzas,
galopes furtivos por la pradera, jinetes sin rostro
con lanzas severas,
guerra sin cuartel para tu defensa, rapto cobarde
que nos entrevera,
escaramuzas de los fugitivos,
persecución lastimera con mi bandera,
espada que corta y mata para la victoria,
sin lograr rescatar a la amada inerte quien,
a merced del feroz ultraje desaparece, se
desvanece en el silencio más triste: la segura muerte...
el viento de luz deslumbra el polen primitivo,
realza el amoroso brindis renacido,
y permite que un cerco carnal de ébano
deposite sus fuerzas en el manso río.
Yo te amé desde el árbol más alto,
miré en la luna tu rostro complaciente
y como un ave mansa que vela tu transido
descanso esperé tu cuerpo que alabé a ultranza.
Pero inesperadas espinas ya atravesadas fraguaron
una leyenda de destemplanzas,
galopes furtivos por la pradera, jinetes sin rostro
con lanzas severas,
guerra sin cuartel para tu defensa, rapto cobarde
que nos entrevera,
escaramuzas de los fugitivos,
persecución lastimera con mi bandera,
espada que corta y mata para la victoria,
sin lograr rescatar a la amada inerte quien,
a merced del feroz ultraje desaparece, se
desvanece en el silencio más triste: la segura muerte...
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