HEREJIA
Creo en las fuerzas de tus piernas,
en el poder de tus caderas,
entrego mi alma
a tus besos que me aspiran la calma,
en los movimientos frenéticos
de tu mar que se acelera mas
cuando entra en contacto con la luna,
beso amargo eclipsado.
El universo se expandía
entre las hebras de tus cabellos,
la oscuridad se contraía
entre tus piernas,
y la muerte venia
entre espamos mágicos.
Fuimos parte de un cuento,
fuimos parte del silencio y del momento
presos en partes,
en partes de mil cuerpos.
Seguimos las huellas de los unicornios,
en sueños inundados de humedad
viaje astral,
desprendimiento del tiempo y espacio
locura y gravedad
amarrada a los miles de besos.
Vagamos en la noche,
vestidos en trajes que recuerdan
como son los ocasos,
rojos, amarillos,
Vestidos fragiles que se deforman
cuando abren la puerta
y dejan caer de golpe
la ventana para que entre el viento,
Tu viento, tu aliento
En un nuevo respirar.
Desprendimiento y ausencia
polvo de estrellas negras
que en un barco se observan,
un barco que navega a la deriva
y en donde se quedan encerradas
la mortaja que nos abrazaba
segundos infinitos de gemidos,
en la necedad que se oculta
tras la sabanas rojas.
Mis pensamientos se parten en dos
cuando miro en el espejo
y obeservo como la humedad
aun sabe al perfume que dejaste aqui.
Creo en las fuerzas de tus piernas,
en el poder de tus caderas,
entrego mi alma
a tus besos que me aspiran la calma,
en los movimientos frenéticos
de tu mar que se acelera mas
cuando entra en contacto con la luna,
beso amargo eclipsado.
El universo se expandía
entre las hebras de tus cabellos,
la oscuridad se contraía
entre tus piernas,
y la muerte venia
entre espamos mágicos.
Fuimos parte de un cuento,
fuimos parte del silencio y del momento
presos en partes,
en partes de mil cuerpos.
Seguimos las huellas de los unicornios,
en sueños inundados de humedad
viaje astral,
desprendimiento del tiempo y espacio
locura y gravedad
amarrada a los miles de besos.
Vagamos en la noche,
vestidos en trajes que recuerdan
como son los ocasos,
rojos, amarillos,
Vestidos fragiles que se deforman
cuando abren la puerta
y dejan caer de golpe
la ventana para que entre el viento,
Tu viento, tu aliento
En un nuevo respirar.
Desprendimiento y ausencia
polvo de estrellas negras
que en un barco se observan,
un barco que navega a la deriva
y en donde se quedan encerradas
la mortaja que nos abrazaba
segundos infinitos de gemidos,
en la necedad que se oculta
tras la sabanas rojas.
Mis pensamientos se parten en dos
cuando miro en el espejo
y obeservo como la humedad
aun sabe al perfume que dejaste aqui.