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Herida obligada a sangrar

camicho

Poeta asiduo al portal
Retratarte en ramas de un árbol,

hasta la más alta

donde cuelgo las tildes de tu voz

y enfatizo tu nombre;

sobre todo

las veces que te he requerido

ni el eco tu andar ha respondido.



En la cima,

en su columna de piel costrosa;

me reclino,

observo las hojas

desencantadas a su desventura

desprenderse por el viento

que hamaca la sed de los momentos.


Aire abundante


llena todos mis vacíos,

permite el alivio de pétreos párpados,

hurtándoles las lágrimas

de represas repletas de soledad.



Roble árido de verdes,

mimetizado

con la más oscura de mis noches.

Encontrarte agitar las manos

a lo lejos

tan sólo en los ocasos.

Hacerse minúsculo

y acuñarle distancias

extensas a los pasos.



Rechazar la sombra,

dar la cara a la luz,

tu luz,

desde el alba

hasta la tarde

que culminas la jornada

así de día en día

calcines un poco más mi alma.



Acostumbrado a tragar

bocados enormes

llenos de gritos amordazados,

ocluir los ojos para no ver más,

aquellos hachazos

talando

con constantes lágrimas intrínsecas

hacia sótanos

de los que ya no se puede despertar,

donde es fácil confundir

calidez con soledad.



Lluvia que no cesa,

rencores que erosionan

caretas de falsa tranquilidad.

Lo sabes

es rasgarme la piel al mirarte,

es arrancarme las entrañas

para no vomitar miedos.



Raíces secas alimentadas de restos,

llantos inconclusos

e ideas que me parasitan.

Herida infectada obligada a sangrar.
 
Última edición:
Retratarte en ramas de un árbol,

hasta la más alta

donde cuelgo las tildes de tu voz

y enfatizó tu nombre;

sobre todo

las veces que te he requerido

ni el eco tu andar ha respondido.



En la cima,

en su columna de piel costrosa;

me reclino,

observo las hojas

desencantadas a su desventura

desprenderse por el viento

que hamaca la sed de los momentos.


Aire abundante


llena todos mis vacíos,

permite el alivio de pétreos párpados,

hurtándoles las lágrimas

de represas repletas de soledad.



Roble árido de verdes,

mimetizado

con la más oscura de mis noches.

Encontrarte agitar las manos

a lo lejos

tan sólo en los ocasos.

Hacerse minúsculo

y acuñarle distancias

extensas a los pasos.



Rechazar la sombra,

dar la cara a la luz,

tu luz,

desde el alba

hasta la tarde

que culminas la jornada

así de día en día

calcines un poco mas mi alma.



Acostumbrado a tragar

bocados enormes

llenos de gritos amordazados,

ocluir los ojos para no ver mas,

aquellos hachazos

talando

con constantes lágrimas intrínsecas

hacia sótanos

de los que ya no se puede despertar,

donde es fácil confundir

calidez con soledad.



Lluvia que no cesa,

rencores que erosionan

caretas de falsa tranquilidad.

Lo sabes

es rasgarme la piel al mirarte,

es arrancarme las entrañas

para no vomitar miedos.



Raíces secas alimentadas de restos,

llantos inconclusos

e ideas que me parasitan.

Herida infectada obligada a sangrar.



Unos versos profundos, un adentrarse en la desolación del alma y desde allí mirar el mundo gris y sin sentido, porque la razón de la existencia, tal vez se ha perdido.
un placer leerte.
Estrellas a tu pluma.
Abrazos.
Ana
 
entonces queda esperar y dejar que el tiempo sane la herida,
luego puede ser que la propia cicatriz sangre...
un placer pasar, saludos :)
 
Unos versos profundos, un adentrarse en la desolación del alma y desde allí mirar el mundo gris y sin sentido, porque la razón de la existencia, tal vez se ha perdido.
un placer leerte.
Estrellas a tu pluma.
Abrazos.
Ana

Desde su escaparate puntualiza frases que yo no hubiera podido mencionar
Bienvenida y gracias por su aporte.
Saludos cordiales
 
Retratarte en ramas de un árbol,

hasta la mas alta

donde cuelgo las tildes de tu voz

y enfatizó tu nombre;

sobre todo

las veces que te he requerido

ni el eco tu andar ha respondido.



En la cima,

en su columna de piel costrosa;

me reclino,

observo las hojas

desencantadas a su desventura

desprenderse por el viento

que hamaca la sed de los momentos.


Aire abundante


llena todos mis vacíos,

permite el alivio de pétreos párpados,

hurtando les las lágrimas

de represas repletas de soledad.



Roble árido de verdes,

mimetizado

con la mas oscura de mis noches.

Encontrarte agitar las manos

a lo lejos

tan sólo en los ocasos.

Hacerse minúsculo

y acuñarle distancias

extensas a los pasos.



Rechazar la sombra,

dar la cara a la luz,

tu luz,

desde el alba

hasta la tarde

que culminas la jornada

así de día en día

calcines un poco mas mi alma.



Acostumbrado a tragar

bocados enormes

llenos de gritos amordazados,

ocluir los ojos para no ver mas,

aquellos hachazos

talando

con constantes lágrimas intrínsecas

hacia sótanos

de los que ya no se puede despertar,

donde es fácil confundir

calidez con soledad.



Lluvia que no cesa,

rencores que erosionan

caretas de falsa tranquilidad.

Lo sabes

es rasgarme la piel al mirarte,

es arrancarme las entrañas

para no vomitar miedos.



Raíces secas alimentadas de restos,

llantos inconclusos

e ideas que me parasitan.

Herida infectada obligada a sangrar.



Felicidades!! Escribir y sufrir es cuando se disfruta mejor.
Un placer, caballero.
Saludos y glorias.
 

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