Antonio Díaz
Poeta recién llegado
Aquí les dejo el vídeo-poema, recitado por mi persona, y mas abajo el poema completo. Un abrazo.
https://www.youtube.com/watch?v=_HQwxaMqNAM&feature=youtu.be
Ella sabe del todo y del nada
cuando no está cerca.
No entiende de suspiros
avocados al pecado.
Inapropiado, como el cielo
que mece la luna
que nunca más, volverá a ponerse.
A colocarse A prometerse que jamás
volverá a quererse, como yo te quise.
Las gélidas noches de invierno
aguardando otro sol, que te saque brillo.
Que te saque a bailar en la madrugada.
Que caiga deslumbrando acordes
Golpeando a deshora bajo tu ventana.
Ya no hay alientos a beso quemado
a poesía sin treguas
a futuros inciertos, eclipsados
ajenos al mundo
Como cuando se clava un suspiro de piel
entre las hojas de un árbol
acosado por el otoño.
Cuando cada escombro derruido
queda olvidado tras los resto de un quizás.
Y otro, y otro
y vuelta a empezar de nuevo
en este puto bucle que te recuerda.
A buscar la llave que de cuerda,
a un corazón sordo, de quererte, a ciegas.
A una vida sin tormenta, que nuble tu suerte
a latir dentro de un reloj de arena
Que se consume por dentro.
Segundo tras segundo
Como el recuerdo al vértigo de tus precipicios
a saltar a un río, que desemboca en tu nube.
Cargada de promesas, perdiéndose
entre la inmensidad de un recuerdo
que pese al paso del tiempo
No encontró la puerta de salida.
https://www.youtube.com/watch?v=_HQwxaMqNAM&feature=youtu.be
Ella sabe del todo y del nada
cuando no está cerca.
No entiende de suspiros
avocados al pecado.
Inapropiado, como el cielo
que mece la luna
que nunca más, volverá a ponerse.
A colocarse A prometerse que jamás
volverá a quererse, como yo te quise.
Las gélidas noches de invierno
aguardando otro sol, que te saque brillo.
Que te saque a bailar en la madrugada.
Que caiga deslumbrando acordes
Golpeando a deshora bajo tu ventana.
Ya no hay alientos a beso quemado
a poesía sin treguas
a futuros inciertos, eclipsados
ajenos al mundo
Como cuando se clava un suspiro de piel
entre las hojas de un árbol
acosado por el otoño.
Cuando cada escombro derruido
queda olvidado tras los resto de un quizás.
Y otro, y otro
y vuelta a empezar de nuevo
en este puto bucle que te recuerda.
A buscar la llave que de cuerda,
a un corazón sordo, de quererte, a ciegas.
A una vida sin tormenta, que nuble tu suerte
a latir dentro de un reloj de arena
Que se consume por dentro.
Segundo tras segundo
Como el recuerdo al vértigo de tus precipicios
a saltar a un río, que desemboca en tu nube.
Cargada de promesas, perdiéndose
entre la inmensidad de un recuerdo
que pese al paso del tiempo
No encontró la puerta de salida.