ely love
Poeta recién llegado
Siempre termino así
entre lágrimas amargas
con el alma rota
y triste la mirada,
como cuando el viento
aquella flor deshoja
la que luce abandonada
la que la lluvia moja…
y ya en el suelo,
no puede levantarse
porque precisa la fuerza
del tallo erguido en semblante
y yo preciso la esencia
del llanto y el perdón
de la soledad que restaura
del Creador que me abraza
que mi dolor calla
y hace menguar mi aflicción…
Y pensar que no es verdugo
un amor que hace desdén
ni una ilusión quebrada
por un corazón infiel,
sino sangre de mi sangre
linaje que arraiga el ego
cuando deberían amarme
me han pasado por el fuego…
y sin avisar luego
han asaeteado la ilusión
que se esparcía en mi alma
y como salvaje llama
fortalecía el corazón…
En mi lucha escarnecida
logré esquivar tantas saetas
pero otras se han quedado
tan profundas en mi ser
que al sacarlas se han llevado
un pedazo destrozado
y lacerado de mí,
dejándome incompleta
como sin lluvia la primavera
y como historia sin fin…
Pero siempre mi razón calla
dando lugar a la esperanza
añorando vehemente
aquella tierna bonanza
que jamás ha llegado
que sólo existe en mi almohada
y que se cubre con lágrimas
hasta que llega la alborada…
entre lágrimas amargas
con el alma rota
y triste la mirada,
como cuando el viento
aquella flor deshoja
la que luce abandonada
la que la lluvia moja…
y ya en el suelo,
no puede levantarse
porque precisa la fuerza
del tallo erguido en semblante
y yo preciso la esencia
del llanto y el perdón
de la soledad que restaura
del Creador que me abraza
que mi dolor calla
y hace menguar mi aflicción…
Y pensar que no es verdugo
un amor que hace desdén
ni una ilusión quebrada
por un corazón infiel,
sino sangre de mi sangre
linaje que arraiga el ego
cuando deberían amarme
me han pasado por el fuego…
y sin avisar luego
han asaeteado la ilusión
que se esparcía en mi alma
y como salvaje llama
fortalecía el corazón…
En mi lucha escarnecida
logré esquivar tantas saetas
pero otras se han quedado
tan profundas en mi ser
que al sacarlas se han llevado
un pedazo destrozado
y lacerado de mí,
dejándome incompleta
como sin lluvia la primavera
y como historia sin fin…
Pero siempre mi razón calla
dando lugar a la esperanza
añorando vehemente
aquella tierna bonanza
que jamás ha llegado
que sólo existe en mi almohada
y que se cubre con lágrimas
hasta que llega la alborada…