Somos cuatro, pero tres.
Siempre tres, pero cuatro.
Mundos distantes, formales más bien teóricos
sobreviviendo en esta vida de Dios.
Algunos para todos... pero algunos…
Comunidad externa vivida desde fuera, no adentro.
Carente de verdad sincera.
Afectos replegados en espacios marcados por ritos definidos.
Señor, ¿cuándo podré encontrar la verdadera comunión?
Sigo porfiando en su existencia,
pero aún no la encuentro.
Las diferencias nos separan
no con la violencia,
sino por la diversidad reconocida,
pero no asimilada.
Perdón... me descubro en medio de ella.
No es esa mi intención pues
quiero amarte como soy;
diversa a los demás
tal vez extraña...
Me animaba tu acogida
ante lo multiforme de la vida
pero ¿dónde quedan tus ideas, teorías y palabras?
Tres pero cuatro, medio fuera medio adentro;
medio existiendo como vidas consagradas.
Si estoy, bien, si no estoy, mejor;
buen consejo es no estar, cuando no se ha sido esperado.
¿Pensaste en mi pesar?...
Quedó, aún sin desarmar, mi equipaje
de historias y recuerdos.
¿Quién me ayudó a desempacar?
Tres pero cuatro.
Hoy me toca como injerto
florecer en tierra extraña,
sin pasado y sin historia construida.
Formar parte de un espectro
que deambula recordando
lo que aún queda en el tiempo
de una vida consagrada.
Sólo busco amor sincero.
Y quizás buscas lo mismo.
No sé si resistiré más...
Quizás muera poco a poco
en este mundo desconocido,
con todas mis ilusiones
reveladas sólo a Dios.
Fui sincera...quizás no…
Sobrevivir no es cosa fácil.
Sólo callo, que me invada el silencio
ante una vida que se hace ajena…
¿Cuánto podré aguantar, hermana Comunidad?
Última edición por un moderador: