Andrea Ira
Poeta asiduo al portal
Podés decirme en el instante más monótono una palabra
y en segundos nuestro cariño lo convierte
en opiniones interesantes
poco importa entonces el resto del mundo;
la hermandad fuerte, se lleva todo por delante
Me gustan mucho nuestros mudos momentos
porque sabemos el momento exacto para romper el silencio
y no sentirnos molestas la una con la otra
en la armónica sinfonía de nuestros pensamientos
Te veo y recuerdo los veranos en que
tus manos aun no eran mas grandes que las mías
y me seguías a todas partes...
Es gracioso ver defendernos la una a la otra
en cuanto la situación lo permite
Aun así ¡a veces sos tan intolerante!
no soportas la crítica y el orgullo te vence
antes de reconocer un error
Y parece que nada puede ser peor
hasta que yo aparezco con mi indiferencia y frases crueles
como si de esa forma hiciéramos las paces
Nacimos y crecimos querida, sin el don de la palabra;
nos sumergimos en los trabajos del día a día
y expresar sentimientos no es nuestra tradición de hermanas
pero esta noche recordé los veranos
cuando tus manos no eran más grandes que las mías
y senti esa felicidad de cuando eramos muy niñas
la misma que siento hoy cuando te veo segura sobre el camino
Vivimos tanto, casi al mismo tiempo,
casi al mismo ritmo
Risas estruendosas; cosas que no son como fueron antes.
Quiero expresarte el deseo desesperado
el deseo desesperado de que nunca, nunca me faltes.
Te amo.
A. Ira
y en segundos nuestro cariño lo convierte
en opiniones interesantes
poco importa entonces el resto del mundo;
la hermandad fuerte, se lleva todo por delante
Me gustan mucho nuestros mudos momentos
porque sabemos el momento exacto para romper el silencio
y no sentirnos molestas la una con la otra
en la armónica sinfonía de nuestros pensamientos
Te veo y recuerdo los veranos en que
tus manos aun no eran mas grandes que las mías
y me seguías a todas partes...
Es gracioso ver defendernos la una a la otra
en cuanto la situación lo permite
Aun así ¡a veces sos tan intolerante!
no soportas la crítica y el orgullo te vence
antes de reconocer un error
Y parece que nada puede ser peor
hasta que yo aparezco con mi indiferencia y frases crueles
como si de esa forma hiciéramos las paces
Nacimos y crecimos querida, sin el don de la palabra;
nos sumergimos en los trabajos del día a día
y expresar sentimientos no es nuestra tradición de hermanas
pero esta noche recordé los veranos
cuando tus manos no eran más grandes que las mías
y senti esa felicidad de cuando eramos muy niñas
la misma que siento hoy cuando te veo segura sobre el camino
Vivimos tanto, casi al mismo tiempo,
casi al mismo ritmo
Risas estruendosas; cosas que no son como fueron antes.
Quiero expresarte el deseo desesperado
el deseo desesperado de que nunca, nunca me faltes.
Te amo.
A. Ira