FAMOSO
Poeta recién llegado
HERMANO DE INFANCIA
Recuerdos de fiel inocencia
vienen volando a mi mente,
orgulloso levanto mi frente
al hablar de él en su ausencia.
Sin una pizca de vergüenza
Me jacto de aquellos momentos
cuando éramos francos como el viento,
pero no perdonábamos una ofensa.
Entre tantos recuerdos estas tú
hermano de mi infancia,
pequeño pero con un carácter único,
sincero y a la vez farsante,
quebradizo y a la vez nervudo.
Éramos solo infantes,
pero a la vez tozudos,
con caprichos y petulantes,
que nuestra madre descuidaba,
un julepe o encierro por amor.
Éramos filiales hasta en la desgracia,
y nos toco mirarla al semblante,
cuando ya nuestra infancia era un sueño,
hoy que todo es tan cambiante.
Que diera por que fuéramos pequeños,
y entre aventuras y ocurrencias contigo,
seriamos los reyes o los dueños,
del mundo y los mejores amigos.
Merecimos algunos castigos,
en este dulce suelo panameño,
cómplices de la bondad y testigos,
de que Dios cuidó de nuestros sueños.
Ojalá sigamos sin arrogancia
dando amor a nuestros herederos,
y aunque a veces seamos arrieros,
siempre serás el hermano de mi infancia.
Recuerdos de fiel inocencia
vienen volando a mi mente,
orgulloso levanto mi frente
al hablar de él en su ausencia.
Sin una pizca de vergüenza
Me jacto de aquellos momentos
cuando éramos francos como el viento,
pero no perdonábamos una ofensa.
Entre tantos recuerdos estas tú
hermano de mi infancia,
pequeño pero con un carácter único,
sincero y a la vez farsante,
quebradizo y a la vez nervudo.
Éramos solo infantes,
pero a la vez tozudos,
con caprichos y petulantes,
que nuestra madre descuidaba,
un julepe o encierro por amor.
Éramos filiales hasta en la desgracia,
y nos toco mirarla al semblante,
cuando ya nuestra infancia era un sueño,
hoy que todo es tan cambiante.
Que diera por que fuéramos pequeños,
y entre aventuras y ocurrencias contigo,
seriamos los reyes o los dueños,
del mundo y los mejores amigos.
Merecimos algunos castigos,
en este dulce suelo panameño,
cómplices de la bondad y testigos,
de que Dios cuidó de nuestros sueños.
Ojalá sigamos sin arrogancia
dando amor a nuestros herederos,
y aunque a veces seamos arrieros,
siempre serás el hermano de mi infancia.