atos
Poeta recién llegado
Te vi en la oportunidad
que un día vio mi suerte,
te vi en la casualidad,
te guarde en mi mente.
No conozco tu lugar,
no conozco tu nombre,
ni si quiera a donde vas
cuando llega la noche.
No se como se siente,
que te sientes en mi falda,
ni conozco esa pendiente
de la línea de tu espalda.
No se cual es el recuerdo
que te hace tan feliz,
no se que tan cuerdo,
o tan loco me haces sentir.
No se si en tu cintura,
hay espacio para mis manos
no se cuanta ternura
llevan el peso de tus labios.
No conozco la sensación
De tu pecho contra el mío,
ni mi nombre en tu voz
al compás de tus gemidos.
No conozco el cielo
que alcanzaron tus alas,
no conozco tus miedos,
ni las palabras que callas.
Tampoco se si has percibido
que te desvisto con la mirada,
y no se si me has visto
perdido en tu cara.
No te conozco bailando
abrazada a mi cuerpo,
ni te conozco besando
a la velocidad del viento.
No te conozco despertando,
para mirarme con furia,
en el momento que voy deslizando
las sabanas por tus curvas.
No conozco ni el intento
que puedo hacer para acercarme,
ni el lejano momento
en que me anime a hablarte.
Hermosa misteriosa,
extraña dama al pasar,
perfume de rosas,
una mujer para amar.
ATOS.
que un día vio mi suerte,
te vi en la casualidad,
te guarde en mi mente.
No conozco tu lugar,
no conozco tu nombre,
ni si quiera a donde vas
cuando llega la noche.
No se como se siente,
que te sientes en mi falda,
ni conozco esa pendiente
de la línea de tu espalda.
No se cual es el recuerdo
que te hace tan feliz,
no se que tan cuerdo,
o tan loco me haces sentir.
No se si en tu cintura,
hay espacio para mis manos
no se cuanta ternura
llevan el peso de tus labios.
No conozco la sensación
De tu pecho contra el mío,
ni mi nombre en tu voz
al compás de tus gemidos.
No conozco el cielo
que alcanzaron tus alas,
no conozco tus miedos,
ni las palabras que callas.
Tampoco se si has percibido
que te desvisto con la mirada,
y no se si me has visto
perdido en tu cara.
No te conozco bailando
abrazada a mi cuerpo,
ni te conozco besando
a la velocidad del viento.
No te conozco despertando,
para mirarme con furia,
en el momento que voy deslizando
las sabanas por tus curvas.
No conozco ni el intento
que puedo hacer para acercarme,
ni el lejano momento
en que me anime a hablarte.
Hermosa misteriosa,
extraña dama al pasar,
perfume de rosas,
una mujer para amar.
ATOS.