Yahaira Corella
Poeta recién llegado
Un silencio profundo embarga el alma,
un eco trillado son mis lamentos.
Tu nombre va prendido a mi lengua,
tus besos cincelados a mi espalda..
Pasan los minutos como horas,
tu voz tersa y caoba truena,
hace ecos en las paredes huecas
y penetra en pensamientos infinitos.
La idea de que la apariencia no es todo,
sino que hay algo que esconde..
Desata, angustia.. enajena.
Desearía que las cosas no fueran,
y sin embargo involuntariamente lo son..
Ansiando que mi mirada bastara,
que que el paradójico causa y efecto
no mancillara esta afición.
Que el gozo fuera eterno,
Que no imputara mi desdicha a la razón.
El corazón delata, se acelera,
grita desgarrándose en un estruendo
inaudible..
Perjuiciado, quebrantado.. exhausto.
Las palabras maltrechas confunden
la mente se desprende,
deparando adversidades en oposición.
Recorre el miedo subyacente,
trazando la delgada linea ultrajante.
Se desliza por la sangre ahogándonos
en un clamor lastimero,
dominante abraza al cuerpo desnudo.
Se oculta en la sombra del tiempo
como un elogio tributado y escarnioso.
Esperando, acechando, impaciente..
El esfuerzo creyente obliga al alma
que en un sacrificio punzante, suplicante,
no sea doblegada..
Dandole pie al arrojo apasionado del amor
impunsandolo a seguir su camino.
Singladura delirante hacia lo mas etereo,
desatada exaltacion solemne.
Dos cuerpos transeuntes se unifican,
se transmutan impetuosamente acorde..
sobrepasando lo perpetuo.
Sacia, mitiga, libera..
un eco trillado son mis lamentos.
Tu nombre va prendido a mi lengua,
tus besos cincelados a mi espalda..
Pasan los minutos como horas,
tu voz tersa y caoba truena,
hace ecos en las paredes huecas
y penetra en pensamientos infinitos.
La idea de que la apariencia no es todo,
sino que hay algo que esconde..
Desata, angustia.. enajena.
Desearía que las cosas no fueran,
y sin embargo involuntariamente lo son..
Ansiando que mi mirada bastara,
que que el paradójico causa y efecto
no mancillara esta afición.
Que el gozo fuera eterno,
Que no imputara mi desdicha a la razón.
El corazón delata, se acelera,
grita desgarrándose en un estruendo
inaudible..
Perjuiciado, quebrantado.. exhausto.
Las palabras maltrechas confunden
la mente se desprende,
deparando adversidades en oposición.
Recorre el miedo subyacente,
trazando la delgada linea ultrajante.
Se desliza por la sangre ahogándonos
en un clamor lastimero,
dominante abraza al cuerpo desnudo.
Se oculta en la sombra del tiempo
como un elogio tributado y escarnioso.
Esperando, acechando, impaciente..
El esfuerzo creyente obliga al alma
que en un sacrificio punzante, suplicante,
no sea doblegada..
Dandole pie al arrojo apasionado del amor
impunsandolo a seguir su camino.
Singladura delirante hacia lo mas etereo,
desatada exaltacion solemne.
Dos cuerpos transeuntes se unifican,
se transmutan impetuosamente acorde..
sobrepasando lo perpetuo.
Sacia, mitiga, libera..