Maroc
Alberto
El corazón de la gran ciudad
bate como si tuviera vida.
Napoleón pasó por ella
como conquistador maligno.
Esta vez colgaremos
grandes pancartas:
¡NO PASARAN!
Las nubes,
los puntos cardinales,
las luces,
la resistencia llevara el fruto;
"aquí el aire de libertad
sopla fuerte todavía".
Los voluntarios van
con sus fusiles hacia
el Frente del Manzanares,
allá dejarán su piel
los mas valientes
de entre los jóvenes
por un ideal
que partirá sus pechos de nobleza,
más te vale
idealizar el momento
pues pasados los lustros,
quedaréis,
hijos bombardeados,
en cuestión por estudios,
por un mundo en el que
todo lo que debe
ser sólido, en realidad, es nada,
mientras,
a lo lejos,
vislumbramos las siluetas de los vencidos.
bate como si tuviera vida.
Napoleón pasó por ella
como conquistador maligno.
Esta vez colgaremos
grandes pancartas:
¡NO PASARAN!
Las nubes,
los puntos cardinales,
las luces,
la resistencia llevara el fruto;
"aquí el aire de libertad
sopla fuerte todavía".
Los voluntarios van
con sus fusiles hacia
el Frente del Manzanares,
allá dejarán su piel
los mas valientes
de entre los jóvenes
por un ideal
que partirá sus pechos de nobleza,
más te vale
idealizar el momento
pues pasados los lustros,
quedaréis,
hijos bombardeados,
en cuestión por estudios,
por un mundo en el que
todo lo que debe
ser sólido, en realidad, es nada,
mientras,
a lo lejos,
vislumbramos las siluetas de los vencidos.
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