adopos
adopos
En este parque gris de todos los días,
donde sus raíces encierran melodías,
ahí estoy codo en un pocillo abollado,
donde sólo espera una sola nostalgia.
Ciego sin estar metido con mis niñas,
percibo pasos de sus perfumes, vano.
Sin caer una sola sorpresiva palabra,
como encorvado mendigo, me recojo.
Así me voy por los caminos de Hiedra,
pisando los durmientes de su destino;
vibrando a cada palabra inalcanzable
mientras su tren ondea en mis sienes.
Ya no soy la letra de la luz de su alba,
donde sus niñas entre verbos morían,
mientras su alma vivía en mis versos,
para decirme en nostalgia: ”No estoy”
Por eso tiro mi pocillo al turbado río,
donde sus orillas lloran mis afanes.
Iluso trovador, ¿qué viste por Dios?
-"Vi…a un ángel de iglesia catalana".
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