BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sobre mí
cuerpos, cáscaras,
cimientos, hierros,
esos espantos: las manos,
con gestos aturdidos, paisajes
nevados, sangres iniciales,
parajes abolidos, memorias
invernales, sobre mí, esas remotas
caricias, sobre mí, esos témpanos
gloriosos. Caminando siempre
entre hielos repentinos, entre alfombras
hirsutas, con pelos y navajas, habitantes
efímeros. Sobre mí, únicas plegarias,
dormitorios desinfectados, acumulaciones
de aire, pletóricas luces, aves y plantaciones,
ermitas y vomitorios, luciérnagas y sótanos.
Sobre mí, siempre, esos precipicios, de noche,
cuando todo transcurre inmovilizado.
©
cuerpos, cáscaras,
cimientos, hierros,
esos espantos: las manos,
con gestos aturdidos, paisajes
nevados, sangres iniciales,
parajes abolidos, memorias
invernales, sobre mí, esas remotas
caricias, sobre mí, esos témpanos
gloriosos. Caminando siempre
entre hielos repentinos, entre alfombras
hirsutas, con pelos y navajas, habitantes
efímeros. Sobre mí, únicas plegarias,
dormitorios desinfectados, acumulaciones
de aire, pletóricas luces, aves y plantaciones,
ermitas y vomitorios, luciérnagas y sótanos.
Sobre mí, siempre, esos precipicios, de noche,
cuando todo transcurre inmovilizado.
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