tanito
Poeta fiel al portal
Se viste la noche
de un trágico frío
que cala en los huesos
como cristales rotos
de cubierta de mar congelada
en lucha con el vientre hirviendo
que estrangula el aliento
de los sueños que fueron prendidos
con pinzas de oro
en cuerdas de viento.
Sorbete de sangre en granizo
es ahora el tuétano,
rígida la nuca,
llamaradas de azufre en las sienes
del que intenta cruzar el glaciar
por la parte más larga,
la más cuesta arriba,
los hielos empujan el pecho
y quema la saliva.
No hay piedad
en el mar de locura,
ni calor
en los rayos de sol
que mañana encuentren las rendijas
del coágulo rojo de bruma,
sangre de aquella flor
que agoniza.
que cala en los huesos
como cristales rotos
de cubierta de mar congelada
en lucha con el vientre hirviendo
que estrangula el aliento
de los sueños que fueron prendidos
con pinzas de oro
en cuerdas de viento.
Sorbete de sangre en granizo
es ahora el tuétano,
rígida la nuca,
llamaradas de azufre en las sienes
del que intenta cruzar el glaciar
por la parte más larga,
la más cuesta arriba,
los hielos empujan el pecho
y quema la saliva.
No hay piedad
en el mar de locura,
ni calor
en los rayos de sol
que mañana encuentren las rendijas
del coágulo rojo de bruma,
sangre de aquella flor
que agoniza.
Última edición: