hugui
Poeta recién llegado
Yo suelo hablar por demás,
pero tu llegada me dejó sin palabras;
eres encargo divino
al cuidado de este indigno
que quisiera ser adivino
tan solo para saber
por qué llora su bebé.
Cuando por primera vez viste la luz
y recién nos conocimos,
éramos casi extraños
pero soñé con llegar a ser tu mejor amigo.
Cuando me deshago en expresiones
y agú es todo lo que me respondes,
nada más necesito saber.
Cuando te arrullo me miran como si algo me pasara,
y es que tu inocencia y mis ganas de llorar están relacionadas.
Antes de que nacieras se me hacía eterna la espera;
ahora se me hace que no tardarás en caminar y decirme papá.
Tu risita es como tu ira,
como una carcajada esos grititos rabiosos,
porque todo en ti es hermoso.
Eres las alas que me sacan del desánimo,
mis pies sobre la tierra cuando me agrando;
eres quien pide poco y es tan dichoso.
A menudo paso largo tiempo a tu lado,
no por vago por serme menos difícil irme de ti al trabajo
que detenerme para no perderme lo mejor.
Hay para quien un hijo resta libertad,
pero para mí representas apenas pocos años
de compañía total que quiero aprovechar.
Si pudiera elegir otra vida no lo haría,
porque aunque no siempre derecho mi vivir,
fue el camino que me condujo hasta ti;
y gracias a ti hoy veo mejor a los niños
y veo mejor a los padres.
Conforme vayas creciendo, ¿tu apoyo de dónde vendrá?
Camina confiado mi pequeño
que si por defender al débil me violento,
por ti amado indefenso yo me condeno.
Dicen que a la esposa hay que amar más,
pero yo no sé hijo de mi alma qué tengo
que a tu madre quiero menos,
y con eso te digo todo sobre cuánto por ti yo siento.
Llevas el nombre del primer mártir,
mas yo quisiera pequeño Esteban que por siempre vivieras,
y si antes de tiempo tuvieras que partir,
ser bueno hasta el fin yo quisiera
para en el cielo volverte a encontrar.
pero tu llegada me dejó sin palabras;
eres encargo divino
al cuidado de este indigno
que quisiera ser adivino
tan solo para saber
por qué llora su bebé.
Cuando por primera vez viste la luz
y recién nos conocimos,
éramos casi extraños
pero soñé con llegar a ser tu mejor amigo.
Cuando me deshago en expresiones
y agú es todo lo que me respondes,
nada más necesito saber.
Cuando te arrullo me miran como si algo me pasara,
y es que tu inocencia y mis ganas de llorar están relacionadas.
Antes de que nacieras se me hacía eterna la espera;
ahora se me hace que no tardarás en caminar y decirme papá.
Tu risita es como tu ira,
como una carcajada esos grititos rabiosos,
porque todo en ti es hermoso.
Eres las alas que me sacan del desánimo,
mis pies sobre la tierra cuando me agrando;
eres quien pide poco y es tan dichoso.
A menudo paso largo tiempo a tu lado,
no por vago por serme menos difícil irme de ti al trabajo
que detenerme para no perderme lo mejor.
Hay para quien un hijo resta libertad,
pero para mí representas apenas pocos años
de compañía total que quiero aprovechar.
Si pudiera elegir otra vida no lo haría,
porque aunque no siempre derecho mi vivir,
fue el camino que me condujo hasta ti;
y gracias a ti hoy veo mejor a los niños
y veo mejor a los padres.
Conforme vayas creciendo, ¿tu apoyo de dónde vendrá?
Camina confiado mi pequeño
que si por defender al débil me violento,
por ti amado indefenso yo me condeno.
Dicen que a la esposa hay que amar más,
pero yo no sé hijo de mi alma qué tengo
que a tu madre quiero menos,
y con eso te digo todo sobre cuánto por ti yo siento.
Llevas el nombre del primer mártir,
mas yo quisiera pequeño Esteban que por siempre vivieras,
y si antes de tiempo tuvieras que partir,
ser bueno hasta el fin yo quisiera
para en el cielo volverte a encontrar.
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