Évano
Libre, sin dioses.
.
No es oscura la noche,
no existe el negro espacio,
son nuestros ojos que no ven
la luz celestial del universo.
 
Somos los hijos
de los ángeles rebelados,
de los ángeles caídos
y castigados por Dios
a no ver ni entrar
por la puerta de los cielos.
 
Condenados a ceguera,
en este universo de averno,
donde la luz de sus calderas
son los soles que nos queman.
 
No es oscura la noche,
no existe la muerte.
Somos reencarnación eterna
de los ángeles caídos.
No es oscura la noche,
no existe el negro espacio,
son nuestros ojos que no ven
la luz celestial del universo.
 
Somos los hijos
de los ángeles rebelados,
de los ángeles caídos
y castigados por Dios
a no ver ni entrar
por la puerta de los cielos.
 
Condenados a ceguera,
en este universo de averno,
donde la luz de sus calderas
son los soles que nos queman.
 
No es oscura la noche,
no existe la muerte.
Somos reencarnación eterna
de los ángeles caídos.
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