Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dibujo a lápiz: Fabiana Piceda
Hijos míos
No se suelten de mis manos
hijos míos,
en la vida a veces dura
necesitan de mi apoyo
y de mi abrigo.
Cuando en el mundo no hallen
un cobijo,
refúgiense en mis consejos.
Recuerden cada palabra
que hoy indico.
Así hallarán el sendero,
sus destinos.
La luz que encendí radiante
guiará sus pasos por siempre.
Sean benditos...
Y cuando lejos me encuentre,
ya crecidos,
sabrán que todo el amor
que mi corazón les dio
está vivo
en los hijos que los miran.
Esos niños
serán sangre de mi sangre.
Como yo los he guiado,
así edúquenlos a ellos,
os lo pido.
Fabiana Piceda
No se suelten de mis manos
hijos míos,
en la vida a veces dura
necesitan de mi apoyo
y de mi abrigo.
Cuando en el mundo no hallen
un cobijo,
refúgiense en mis consejos.
Recuerden cada palabra
que hoy indico.
Así hallarán el sendero,
sus destinos.
La luz que encendí radiante
guiará sus pasos por siempre.
Sean benditos...
Y cuando lejos me encuentre,
ya crecidos,
sabrán que todo el amor
que mi corazón les dio
está vivo
en los hijos que los miran.
Esos niños
serán sangre de mi sangre.
Como yo los he guiado,
así edúquenlos a ellos,
os lo pido.
Fabiana Piceda
