Arcangel
Poeta recién llegado
Hijos putativos de las sombras
Nosotros hijos putativos de las sombras,
obligados a vagar entre el cielo y la tierra,
a no poder estar ni con unos ni con otros,
por el edicto del más grande traidor.
Expulsados como seres infectos del paraíso,
observados con asco en los páramos terrenales,
exhortamos al hombre a la rebelión,
a romper las cadenas que le unen al yugo,
que pesa sobre su quebradiza alma.
Siglos han pasado desde que quisimos ser dioses,
siglos desde que nos expulsaron por intentarlo,
muchos amigos perecieron, Apolo, Marduk,
Prometeo y Afrodita, los más poderosos,
sucumbieron ante el poder del único,
destinados a ser borrados de la mente,
de los hombres que antaño les veneraban.
Pero nuestro tiempo llegará de nuevo,
pues ha sido profetizada la llegada de él,
el que podrá imponerse al tirano castigador.
Su corazón, de una pureza incomparable,
iluminará de nuevo nuestras almas,
para perder la acritud de nuestro corazón,
en el albor de un nuevo mundo,
un mundo hecho por y para nosotros.
Nosotros hijos putativos de las sombras,
obligados a vagar entre el cielo y la tierra,
a no poder estar ni con unos ni con otros,
por el edicto del más grande traidor.
Expulsados como seres infectos del paraíso,
observados con asco en los páramos terrenales,
exhortamos al hombre a la rebelión,
a romper las cadenas que le unen al yugo,
que pesa sobre su quebradiza alma.
Siglos han pasado desde que quisimos ser dioses,
siglos desde que nos expulsaron por intentarlo,
muchos amigos perecieron, Apolo, Marduk,
Prometeo y Afrodita, los más poderosos,
sucumbieron ante el poder del único,
destinados a ser borrados de la mente,
de los hombres que antaño les veneraban.
Pero nuestro tiempo llegará de nuevo,
pues ha sido profetizada la llegada de él,
el que podrá imponerse al tirano castigador.
Su corazón, de una pureza incomparable,
iluminará de nuevo nuestras almas,
para perder la acritud de nuestro corazón,
en el albor de un nuevo mundo,
un mundo hecho por y para nosotros.
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