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Hilachas del recuerdo...

ludmila

Poeta veterano en el portal
Oblicuos travesaños del alma
donde me unge un destino predeterminado.
Un anuncio de pérdidas
un obstáculo en la lengua del gineceo
un amor desvencijado
una palabra mortífera
un caldo de arrebatos
un escalofrío de cenizas.
Un poema desteñido
por el calvario de tus alas.
Acontecimiento
que desaloja
la fluorescencia de cada mañana.
Una estructura desmembrada,
un plumaje mojado
que se desorbita de la elipse
de mis encantos.
La magia y el dolor
están servidos sobre la mesa
En el esquinero calvo
sobre los estantes
un abrojo de entendimientos colapsados.
Un augurio de comienzos desorientados.
Un clavel que sangra
a la luz del estrépito del amianto.
Rebota el atardecer genuino
como antes del comienzo.
Siento la penumbra
como el aquelarre de las mariposas.
Una herida,
una cicatriz que se cose a si misma
como todas las hilachas del recuerdo.
Algo se parece a aquella niña
que vestida de rojo en el espejo
se durmió en la silla
de sus antiguos sueños…
 
Queridísima Ludmila, veo en este poema un entramado del alma, digamos que esa ciudad que nos puebla por dentro y que a la manera de algunos cuadros de Dalí, está sostenida por ramas y piedras apiladas, escaleras, ventanas, tendederos y por supuesto siempre ese fantasma que recorre nuestra memoria y que a la vez tiramos y nos tire con un hilo invisible y poderoso. Es una fortuna poder hacer inventario HOY desde esta silla roja que late en la ventana de ayer y de siempre. Un abrazo te envío.
 
Queridísima Ludmila, veo en este poema un entramado del alma, digamos que esa ciudad que nos puebla por dentro y que a la manera de algunos cuadros de Dalí, está sostenida por ramas y piedras apiladas, escaleras, ventanas, tendederos y por supuesto siempre ese fantasma que recorre nuestra memoria y que a la vez tiramos y nos tire con un hilo invisible y poderoso. Es una fortuna poder hacer inventario HOY desde esta silla roja que late en la ventana de ayer y de siempre. Un abrazo te envío.
Gracias por detenerte con este hermoso comentario, mis cariños.
 
Oblicuos travesaños del alma
donde me unge un destino predeterminado.
Un anuncio de pérdidas
un obstáculo en la lengua del gineceo
un amor desvencijado
una palabra mortífera
un caldo de arrebatos
un escalofrío de cenizas.
Un poema desteñido
por el calvario de tus alas.
Acontecimiento
que desaloja
la fluorescencia de cada mañana.
Una estructura desmembrada,
un plumaje mojado
que se desorbita de la elipse
de mis encantos.
La magia y el dolor
están servidos sobre la mesa
En el esquinero calvo
sobre los estantes
un abrojo de entendimientos colapsados.
Un augurio de comienzos desorientados.
Un clavel que sangra
a la luz del estrépito del amianto.
Rebota el atardecer genuino
como antes del comienzo.
Siento la penumbra
como el aquelarre de las mariposas.
Una herida,
una cicatriz que se cose a si misma
como todas las hilachas del recuerdo.
Algo se parece a aquella niña
que vestida de rojo en el espejo
se durmió en la silla
de sus antiguos sueños…


Los recuerdos son imágenes destructivas, porque cuando recordamos nos olvidamos de lo bueno.
Nos atenazan nuestras malas experiencias, en una vida que no tiene piedad y un destino
que parece predeterminado.
¡Besos, mariposas y estrellas a tu pluma, poeta amiga!
 
Oblicuos travesaños del alma
donde me unge un destino predeterminado.
Un anuncio de pérdidas
un obstáculo en la lengua del gineceo
un amor desvencijado
una palabra mortífera
un caldo de arrebatos
un escalofrío de cenizas.
Un poema desteñido
por el calvario de tus alas.
Acontecimiento
que desaloja
la fluorescencia de cada mañana.
Una estructura desmembrada,
un plumaje mojado
que se desorbita de la elipse
de mis encantos.
La magia y el dolor
están servidos sobre la mesa
En el esquinero calvo
sobre los estantes
un abrojo de entendimientos colapsados.
Un augurio de comienzos desorientados.
Un clavel que sangra
a la luz del estrépito del amianto.
Rebota el atardecer genuino
como antes del comienzo.
Siento la penumbra
como el aquelarre de las mariposas.
Una herida,
una cicatriz que se cose a si misma
como todas las hilachas del recuerdo.
Algo se parece a aquella niña
que vestida de rojo en el espejo
se durmió en la silla
de sus antiguos sueños…

iMAGENES que se detienen, espasmos de un teritorio interno que crece entre promesas iniciaticas en un pacto, casi mejor en una nube de razon que alumbra para que el corazon siga todavia entre los cristales concavos del asombro. felicidades un gran poema.
 
Convertís cada hilacha en una metáfora que se despedaza aún en más hilachas para conformar el entramado del miedo y el dolor de la añoranza de los sueños... Muy delicado besos
 
Oblicuos travesaños del alma
donde me unge un destino predeterminado.
Un anuncio de pérdidas
un obstáculo en la lengua del gineceo
un amor desvencijado
una palabra mortífera
un caldo de arrebatos
un escalofrío de cenizas.
Un poema desteñido
por el calvario de tus alas.
Acontecimiento
que desaloja
la fluorescencia de cada mañana.
Una estructura desmembrada,
un plumaje mojado
que se desorbita de la elipse
de mis encantos.
La magia y el dolor
están servidos sobre la mesa
En el esquinero calvo
sobre los estantes
un abrojo de entendimientos colapsados.
Un augurio de comienzos desorientados.
Un clavel que sangra
a la luz del estrépito del amianto.
Rebota el atardecer genuino
como antes del comienzo.
Siento la penumbra
como el aquelarre de las mariposas.
Una herida,
una cicatriz que se cose a si misma
como todas las hilachas del recuerdo.
Algo se parece a aquella niña
que vestida de rojo en el espejo
se durmió en la silla
de sus antiguos sueños…

Ludmila
me llega al alma tu poesía
esas hilachas...
gracias por escribir tan bello y compartirlo
Estrellas y cariños
Ana
 
Oblicuos travesaños del alma
donde me unge un destino predeterminado.
Un anuncio de pérdidas
un obstáculo en la lengua del gineceo
un amor desvencijado
una palabra mortífera
un caldo de arrebatos
un escalofrío de cenizas.
Un poema desteñido
por el calvario de tus alas.
Acontecimiento
que desaloja
la fluorescencia de cada mañana.
Una estructura desmembrada,
un plumaje mojado
que se desorbita de la elipse
de mis encantos.
La magia y el dolor
están servidos sobre la mesa
En el esquinero calvo
sobre los estantes
un abrojo de entendimientos colapsados.
Un augurio de comienzos desorientados.
Un clavel que sangra
a la luz del estrépito del amianto.
Rebota el atardecer genuino
como antes del comienzo.
Siento la penumbra
como el aquelarre de las mariposas.
Una herida,
una cicatriz que se cose a si misma
como todas las hilachas del recuerdo.
Algo se parece a aquella niña
que vestida de rojo en el espejo
se durmió en la silla
de sus antiguos sueños…


Estimada Ludmila, bellísimo escrito surrealista.Felicitaciones compatriota.

Hector Alberto Villarruel.
 
Ludmila y sus Poesías que parecen sacadas de una gran Antología y al rato me doy cuenta que ella es la misma Antología de sus magníficos versos que con destreza maneja en léxico sencillo y complejo, en metáforas y no metáforas que ya deben haber llegado en hilera hasta el cielo. Siempre te admiraré en tu estilo, amiga querida. Que tengas una linda semana. Te abrazo amiga.​

Gracias querida Margarita por todo tu encanto, mis cariños.
 
Siento la penumbra
como el aquelarre de las mariposas.
Una herida,
una cicatriz que se cose a si misma
como todas las hilachas del recuerdo.
Algo se parece a aquella niña
que vestida de rojo en el espejo
se durmió en la silla
de sus antiguos sueños…


Preciosos tus versos ludmi, me encantaron.
Un gran abrazo satafesino para vos :)
 
Siento la penumbra
como el aquelarre de las mariposas.
Una herida,
una cicatriz que se cose a si misma
como todas las hilachas del recuerdo.
Algo se parece a aquella niña
que vestida de rojo en el espejo
se durmió en la silla
de sus antiguos sueños…


Preciosos tus versos ludmi, me encantaron.
Un gran abrazo satafesino para vos :)
Gracias Fabi, un encanto verte por aqui, mis cariños...
 
Declarar los versos en tiempos nuevos
cuando la paciencia absorba tu tinta,
te quedará un hemisferio de tu memoria
para en púrpuras intenciones,
gritarlo en líneas de esperanza.
La poesía que es tu pasión.



Siempre elegantes, nunca desepcionan tus versos; iluminados y fragantes. Es un honor asistir hasta el dorado del valle de tu inspiración. Mis sinceras felicitaciones admirada poetisa.
 
Víctor Ugaz Bermejo;3539386 dijo:
Declarar los versos en tiempos nuevos
cuando la paciencia absorba tu tinta,
te quedará un hemisferio de tu memoria
para en púrpuras intenciones,
gritarlo en líneas de esperanza.
La poesía que es tu pasión.



Siempre elegantes, nunca desepcionan tus versos; iluminados y fragantes. Es un honor asistir hasta el dorado del valle de tu inspiración. Mis sinceras felicitaciones admirada poetisa.

Gracias estimado Víctor por tu visita, lectura y tu adorable comentario, mis cariños.
 
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