Hilos de plata
Sostengo en mi faz la sonrisa apagada
tu cabeza fijada entre mis manos.
La noche perfecta, reluce olorosa,
nace en tu cúspide, llega a tu espalda.
Caricias inyectan mis dedos
en los hermosos hilos negros
sedosos brillantes y largos
que forman tu hermoso cabello.
Hoy nacen líneas de leche,
como recuerdos del día
que se mezclan con las risas
de tu preciosa cascada negra.
Contento acomodo mis sentimientos
haber conocido tu pelo de noche.
El azabache estertor de su alegría
hacíame pensar en tiempo eterno
donde jamás cabria
llegar suspirante el cambiar del hermoso negro,
de tu bendito y abundante cabello.
Juntos volvemos a peinar
tus lianas oscuras y grises
hoy convertidos en brillantes
hilos de nubes…
en cercanos surcos de nieves,
en bellos y olorosos
Hilos de Plata.
©Francklin Villanueva
Sostengo en mi faz la sonrisa apagada
tu cabeza fijada entre mis manos.
La noche perfecta, reluce olorosa,
nace en tu cúspide, llega a tu espalda.
Caricias inyectan mis dedos
en los hermosos hilos negros
sedosos brillantes y largos
que forman tu hermoso cabello.
Hoy nacen líneas de leche,
como recuerdos del día
que se mezclan con las risas
de tu preciosa cascada negra.
Contento acomodo mis sentimientos
haber conocido tu pelo de noche.
El azabache estertor de su alegría
hacíame pensar en tiempo eterno
donde jamás cabria
llegar suspirante el cambiar del hermoso negro,
de tu bendito y abundante cabello.
Juntos volvemos a peinar
tus lianas oscuras y grises
hoy convertidos en brillantes
hilos de nubes…
en cercanos surcos de nieves,
en bellos y olorosos
Hilos de Plata.
©Francklin Villanueva